Perla Argentina Aguirre y una defensa de los sonidos criollos
Hija del recordado compositor Arsenio Aguirre y ex pareja de Antonio Tarragó Ros, la cantautora repasó con Radio Meridiano su historia personal y presentó el Instituto de Mujeres Trabajadoras de la Actividad Musical.
El chamamé y la tonada, Mendoza y Rosario, el canto y la guitarra. A dos puntas transcurrió la vida de la artista nacida como Angélica Argentina, pero que adoptó para siempre el nombre que la burocracia impidió que sus padres le dieran.
Vino al mundo a orillas del Paraná, aunque a los seis meses ya respiraba aires cordilleranos. Contratado por Tito Francia (“un adelantando en lo musical”), Arsenio Aguirre y su esposa Blanca Chazarreta resolvieron afincarse en tierra cuyana. “Aún hoy mi corazón está repartido”, confesó Perla en una cálida charla que mantuvo con Alberto Florella por Radio Meridiano.
De aquellos años viene su amor por la tonada, a la que ahora -anunció- se buscará convertir en Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, como ya ocurrió con el más característico ritmo litoraleño. “Hoy la música de Cuyo está soslayada, como antes le tocó al chamamé”, comparó.
Si sabe de las luchas que ha tenido que librar el chamamé es, en parte, por la relación afectiva que la unió a Antoñito Tarragó Ros, con quien se casó en Rosario antes de irse a vivir a un hotel en Buenos Aires. “En ese entonces el chamamé era considerado un arte menor. Yo me podía defender con la guitarra y cantando los temas de mi padre y de otros grandes autores. Todavía no era autora ni compositora, aunque ya escribía en prosa. Tocaba en las peñas elegantes, en La Salamanca, El Palo Borracho, El Hormiguero, y con eso vivíamos. Porque a Antonio no le daban trabajo. Le decían: ‘el chamamé no es para este lugar, es para el conurbano, para la bailanta”, recordó.
“He llorado mucho por esa discriminación hacia Antonio y hacia el chamamé”, admitió la artista, a la vez que confirmó el afecto que aún la une con el acordeonista, con quien tiene una hija en común, Irupé. “Sentimos admiración y respeto mutuo, y debo agradecerle que ha rescatado muchas obras muy importantes de mi padre”, agregó.
Académica titular de la Academia Nacional del Folklore, confió que en ese ámbito se han venido analizando “los sonidos muy violentos que ganan espacio en el folklore con el solo fin de levantar al público”. En ese sentido postuló que “deberíamos regresar a los sonidos más criollos”.
El presente de Perla Aguirre está ligado a la reciente constitución del Instituto de Mujeres Trabajadoras en la Actividad Musical Argentina (IMTAMA), creado por iniciativa de María Eugenia Díaz (hija del recientemente fallecido Coco Díaz) y un grupo de artistas de distintas vertientes.
“Es un proyecto enfocado en la formación de autoras y compositoras, que las hay, y muchas. Como en toda la sociedad, también en la música se le ha dado mayor prioridad al hombre. Por eso nace el IMTAMA, para tratar de enmendar esa ausencia”. La acompañan en esta cruzada por la capacitación y la gestión cultural colegas como Inés Bayala, Claudia Santos, Liliana Maturano (Tormenta), y en calidad de adherentes María Ofelia, Angela Irene, Carolina Peleritti, Claudia Puyó, Roxana Carabajal y Mónica Abraham, entre otras.
