Elizondo: “Para exportar no alcanza con tener buenos productos”
El especialista en negocios internacionales mantuvo un mano a mano con Alberto Florella en el que analizaron el escenario actual de falta de divisas, ausencia de volumen para abastecer a los mercados externos y los sectores productivos desatendidos.
Ex director ejecutivo de la Fundación ExportAr, el abogado y master en Administración de Empresas considera que al país le iría mejor si se alentará la inversión para mejorar la calidad y el volumen de lo que se produce. “El esfuerzo debe ser compartido entre el sector público y el sector privado, e involucrar a terceros como las universidades”, aclara. Actual titular de la oficina argentina de la International Chamber of Commerce, la cámara mundial que representa al sector privado ante organismos internacionales como la OMC y ante los bancos de fomento e inversión, conversó largamente con Radio Meridiano.
A continuación, algunos de los párrafos centrales de la entrevista:
- “Históricamente, la Argentina ha tenido problemas con las divisas, siempre faltan dólares. Y si bien la manera de conseguir dólares en el mundo es múltiple, en nuestro país los dólares vienen especialmente por las exportaciones. Es por eso que hay que hacer esfuerzos para exportar más y mejor. Eso requiere una actividad intensa de los privados como del sector público”.
- “En materia de exportaciones, los argentinos hemos tenido mejores y peores momentos según las circunstancias. El año pasado hubo buenos resultados, la verdad que las exportaciones argentinas superaron en 2021 los 75.000 millones de dólares, muy ayudadas por los precios internacionales, porque no es que se exportó mucho sino que se pagó más porque los precios subieron. De todos modos, exportar es algo muy importante, estratégico, y requiere un involucramiento integral por parte del país”.
- “En sus exportaciones, la Argentina tiene una dependencia muy grande de los productos agropecuarios. De todo lo que exporta el país, el 70 % son productos de origen agropecuario. Algunos con menor manufacturación, como los granos, las frutas y las carnes sin procesar, y otros con más elaboración, como los aceites de soja y girasol, los jugos concentrados o incluso los vinos, que el año pasado marcaron un récord de más de 1.000 millones de dólares. Por fuera de eso hay otros rubros que no son tradicionales y sobre los cuales conviene hacer mucho énfasis. La Argentina exporta autos, siendo su producto no agropecuario más relevante. Pero en realidad se podrían desarrollar también los materiales para la construcción, productos relacionados con el diseño, o incluso productos no físicos vinculados con el conocimiento, como el software, la ingeniería, la asesoría a empresas. Otro gran potencial aparece en la industria metalmecánica. La maquinaria agrícola, por ejemplo, en la Argentina es muy competitiva. Avanzar con todo esto requiere de más inversión y desarrollar volumen. No es que la Argentina no tenga buenos productos sino que no tiene inversión como para desarrollar volumen y abastecer una demanda mundial. Ahí hay un esfuerzo pendiente”.

- “Volumen y continuidad son requerimientos base. E incluso le agregaría un tercero que es calidad. Hoy el mundo es muy exigente en certificación de estándares de calidad, cumplimiento de normas técnicas, etc. La Argentina a veces se confunde y cree que es suficiente con tener buenos productos”.
- “Hace un tiempo almorcé con el ahora ex embajador del Reino Unido en la Argentina, Mark Kent, que ya volvió a su país, y me decía lo sorprendido que estaba de andar por nuestro país y encontrar tan buenos productos: el vino blanco de altura en Salta, las peras y manzanas en el Alto Valle, el cordero patagónico en el sur. Y me preguntaba cómo podía ser que con tan buenos productos la Argentina no exporte más. El problema es que para exportar no alcanza con los buenos productos, hay que tener buenas empresas. Porque el producto es llevado al mundo por las empresas, con un buen packaging, certificación de calidad, con buen volumen y con continuidad. Por los problemas de nuestra economía tan inestable y con tantos desequilibrios, en ese aspecto tenemos una falta”.
- “En todos los lugares del mundo por donde viajo se plantea que la Argentina tiene un enorme potencial. No solo es reconocida por su carne, su pescado, sus granos o sus frutas, e incluso en rubros más chicos como la miel y el arroz, sino que podría dar mucho más si se alentara la inversión para mejorar la calidad. Más aún si las empresas locales se sumarán a grandes redes internacionales que planifican, desarrollan e invierten juntas en alianzas multisectoriales. En esto la Cancillería es fundamental. Nuestro país tiene más de 120 sedes diplomáticas en todo el mundo, entre embajadas y consulados, y desde ahí hay un esfuerzo por hacer, tanto dentro como fuera del país. Ese esfuerzo debe ser compartido entre el sector público y el sector privado, e involucrar a terceros como las universidades u otros generadores de conocimiento”.
- “En materia de exportaciones la Argentina tiene una falla: hay pocas empresas que exportan mucho y muchas empresas que exportan poco. Ahí es donde está el desafío. Siendo parte de una región importante, si esto se desarrollara Mercedes también podría aportar lo suyo. Podría involucrarse en redes productivas muy interesantes”.
