“El tambo trabaja en silencio y la gente cree que el sachet aparece mágicamente”
Cada 22 de febrero se celebra el Día del Tambero en conmemoración de la creación de la Unión General de Tamberos (UGT) en 1920.
La organización se conformó entre habitués del Hotel Larre, cercano a la porteña estación Constitución, hasta cuyo andén Sur llegaba el tren lechero. En aquel tiempo, los tamberos se juntaban en las estaciones para negociar las cuestiones litigiosas con los lecheros repartidores. La UGT nació, justamente, para combatir a quienes ‘estiraban’ el producto con agua o alteraban las capacidades de los tarros.
“Ahora al menos le avisan a uno, el sachet te dice 3%, 2%, 1%”, bromea Guillermo Draletti, expresidente de la Unión de Tamberos a lo largo de tres lustros. “Se ha puesto de moda el descremado…Pero si se puede tomar leche entera, leche de tambo, no hay con qué darle. Muchos nos hemos criado con esos tazones o botellas que tenían crema arriba, antes de llegar a la leche”.
Puesto a rememorar, Draletti recordó a los repartidores que recorrían las calles de la ciudad en carros, “llevando incluso la vaca y el ternero”. Hoy, el escenario ha cambiado mucho. “El tambo tiene el problema de que se paga poco por la materia prima, es muy difícil negociar mejores precios porque estamos desparramados, lejos uno del otro. El 90 por ciento de la leche proviene de tres provincias, y cinco provincias concentran la producción total. No es como en una fábrica que se ponen todos de acuerdo y paran. Acá eso no sucede, y hoy las remuneraciones son vergonzosas”.
“El tambo trabaja en silencio y la gente cree que el sachet aparece en el supermercado casi mágicamente. Sin embargo, es una actividad muy demandante, que nunca duerme. Un tambo es un sanatorio en el medio del campo, con doscientas parturientas como mínimo”, comparó.
Respecto de la exportación, el dirigente reconoció que son altas las posibilidades a futuro, “siempre que se liberen los mercados y se den de baja las restricciones cambiarias y aduaneras. Lo importante es ser confiables. Muchas veces he escuchado que los argentinos son incumplidores, ‘aparecen y desaparecen de los mercados’, me han dicho, y eso es doloroso”.
Draletti le atribuye al tambo la capacidad de radicar familias en el campo, “cada vez con un trabajo menos duro porque la tecnología hoy ayuda mucho; las vacas ya se ordeñan solas”. Actualmente, dice, la cuenca con mejor desarrollo en la Provincia es la de Trenque Lauquen, “por la ruta 8 para arriba”. En cambio, la que rodea a la ciudad de Buenos Aires viene perdiendo protagonismo.
