Con el calor, no tienen respiro los Bomberos Voluntarios
Sólo este martes hubo siete incendios forestales, desde San Jacinto hasta Agote. También debieron actuar ante la quema de un cielorraso en Altamira.
El segundo jefe del Cuerpo Activo, Alejandro Mazza, contó que el segundo día hábil de la semana las dotaciones comenzaron a actuar a las dos y media de la madrugada y culminaron su labor a última hora del día. “Se complica, sobre todo, en el horario de la mañana y primeras horas de la tarde porque nuestra gente tiene sus empleos particulares. La dotación que se forma al comienzo del día queda bastante cansada porque debe cubrir a los compañeros que recién a la tarde dejan su trabajo y están a disposición. A partir de las tres o cuatro de la tarde tenemos ya más cantidad de gente y se produce el relevo”, comentó el bombero.
Las temperaturas altas son un factor extra de agotamiento, tanto las propias de esta época del año como las que se producen, especialmente, en los incendios de pastizales. “En definitiva, somos seres humanos. Hay que tener mucho cuidado con los golpes de calor”, añadió.
La tarea de los bomberos no culmina una vez que el fuego fue sofocado. Deben ocuparse de dejar la unidad ciento por ciento operativa para el próximo servicio. “Una vez que una unidad regresa se la lava toda, se hace lo que llamamos el ‘control de móvil’ y se acondicionan todos los materiales. Son casi cuarenta minutos más de trabajo”.
SIN LLUVIAS
En comparación con otros meses de enero, este está siendo mucho más complicado. Si en los últimos tres años los Bomberos Voluntarios de Mercedes habían alcanzado un promedio de cincuenta servicios en el mes, en lo que va del 2025 ya superaron los setenta. En este sentido, Mazza advirtió también que las temperaturas vienen siendo más altas que las del mismo mes del año anterior. “Que lluevan veinte minutos ya es un alivio de un día entero para nosotros. Pero el pronóstico no está dando nada de lluvias”, lamentó. La misma situación se repite en otros cuarteles de la región, como los de Marcos Paz y General Rodríguez, dijo.
El basural de la calle 22, en especial, tiene a los bomberos mercedinos a maltraer. No está habilitado pero la gente lo usa igual, y para reducir los desechos los prende fuego. “Va quemando por abajo y en ocasiones se hace imposible apagarlo. Necesitamos maquinarias de la Municipalidad y a veces se hace difícil coordinar todo”.
“La gente no entiende que quizás por ponerse a prender unas ramas termina provocando un mal enorme. Se produce un gasto muy grande, y también está la parte humana. Muchos servicios se podrían evitar pero los vecinos no toman conciencia”.
