Facundo Lescano, goleador en Italia, de paseo por las calles de Mercedes

Figura del US Avellino, equipo que ascendió recientemente a la categoría B de aquel país, el futbolista nacido en estos lares, nieto del recordado Silvio Marzolini, visitó los nuevos estudios de Radio Meridiano para una entrevista exclusiva.

 

 

Sobre su última temporada en Italia contó que “fue intensa, sobre todo a nivel mental, pero pudimos ascender y eso es lo importante”. Lescano llegó al Avellino al abrirse el libro de pases en enero. Faltaban trece partidos para el final del torneo, y dos más de la Supercopa. En ese tiempo convirtió nueve goles. “Hace unos siete u ocho años que el equipo no estaba en la segunda categoría del fútbol italiano, así que ha sido una alegría enorme para la gente”, contó.

En el Avellino, Lescano volvió a jugar con su número clásico, el 32. En su paso previo por el Pescara, para darse “el gusto”, había escogido la camiseta 10. El deportista viajó a Europa en 2001 junto a su padre Jorge, su mamá Tita, Laura y Nico, sus hermanos. “Fue un paso importante en nuestras vidas. Con mis hermanos éramos chicos y mucho no nos dimos cuenta, pero lo fuimos asimilando con el paso del tiempo”.

En Italia empezó jugando en un club de barrio en la ciudad de Lecce. Lo vio un observador del Inter y comenzó a viajar a Milán para entrenar. Pasó al Genoa, donde le costó avanzar y la “remó mucho”. Torino, Parma, Leonzio y Potenza fueron otros de los clubes donde demostró su juego. “Yo le tengo que agradecer mucho a mi viejo haber decidido irnos a Italia porque acá hubiese sido todo más difícil. En la Argentina hay muchos jugadores y se complica bastante más poder dar el paso a Europa”, analizó.

En su derrotero por clubes de Italia y Holanda compartió planteles con Maxi López y con nuestro convecino Matías Silvestre. También con Rubén Botta, el 10 de Talleres, ex Tigre; y con Iván Rossi, que jugó en Platense, River y Banfield.

Sobre la pasión de los italianos por el fútbol dice que son bastante parecidos a los argentinos. “Por el tiempo transcurrido y por la edad, yo ya trato de tomar al fútbol como un trabajo. Cuando vuelvo a casa intento aislarme, no miro partidos ni hablo del tema. Veo el resumen de la serie A de Italia los fines de semana, pero no sigo la Premiere League, ni la Champion, ni al Barcelona. Me voy preparando para cuando el fútbol deje de ser la prioridad. Trato de hacer una vida normal más allá del fútbol”.

Los tanos, en cambio, “son enfermos”, asegura. “Sobre todo en el sur de Italia lo viven como acá. En definitiva, nosotros somos los italianos de Sudamérica. La raíz es esa y se nota mucho”.

 

ESTAR BIEN

Sobre su preparación personal para el alto rendimiento, Lescano confirma que “ahora cambió mucho todo. En 2017 o 2018, estando de visita acá, empecé a hablar con un psicólogo porque lo principal es pedir ayuda cuando uno no le encuentra la vuelta y tal vez tu hermano o tu amigo no llegan a ayudarte como sí puede hacerlo un profesional. En tres años me cambió la cabeza y en lo físico comencé a comer mucho mejor, porque con el paso de los años cada vez te cuesta más”, confió. “Allá tenés que ser bueno, sano, grandote, y más ahora que vamos a jugar en otra categoría. Y la cabeza es el 70 u 80 por ciento de eso”.

En su paso de la C a la B, la competencia que se abre ante Lescano pasa a ser nacional. De jugar con sesenta equipos, se medirá ahora sólo con veinte. “Y los jugadores realmente son de elite”, elogia.

No lo condiciona ser el nieto de Marzolini. “Acá un poco, al principio, pero allá en Italia la mitad de la gente no sabe que mi abuelo fue futbolista, si bien llegó a ser un referente y una figura en Boca. Fue un groso, pero no les ando diciendo”.

Eleonora Ingrosso, la pareja italiana de Lescano, también presente en el estudio de Meridiano, describió la vida del futbolista en aquel país como “de mucho sacrificio. Yo lo acompaño, lo sigo, pero la mayoría de los sacrificios son de él”. No sigue el fútbol, no conoce de clubes ni de ligas: “yo soy hincha de Facu”, se planta ella.

Hincha del Racing Club, el futbolista prometió ir este jueves a la cancha a alentar a otro crédito mercedino que brilla en el plantel, Santiago Sosa, en el Cilindro de Avellaneda.