Acompañantes terapéuticos reclaman que su actividad sea reconocida oficialmente
El colectivo organizado hizo uso el lunes de la banca participativa en el Concejo Deliberante mercedino, en busca del apoyo de los ediles para lograr la aprobación de una ley provincial que los respalde.
Belén Rivero, vocera de ese grupo, contó al aire de Radio Meridiano que la intención que los mueve es jerarquizar el rol del acompañante terapéutico a través de una ley que se ha venido postergando desde hace una década, y que ahora salió de la Comisión de Salud y podría ser tratada a la brevedad en la Legislatura bonaerense. “Por eso este pedido a los concejales de Mercedes de que se expidan para que esta ley salga y que a la vez hablen con sus representantes en la Legislatura de la Provincia para que voten a favor”, contó.
Rivero consideró fundamental que “nuestra profesión, que es tan importante para la discapacidad y la salud mental, esté regida por una ley que nos garantice cierto marco laboral que es tan necesario. Al día de hoy no tenemos una jerarquización de nuestro trabajo, por lo cual no está reconocido en el Plan Médico Obligatorio y mucha obras sociales no lo cubren. Por esa razón, muchas familias deben pagarlo de su bolsillo o pelear a través de recursos de amparo para que se les cubra”, señaló.
Ante esa falta de reconocimiento, la actividad no figura en el nomenclador de discapacidad y no cuenta con un salario base, por lo que cada obra social decide pagar un monto diferente, “muy por debajo de lo que deberíamos cobrar. Nos incluyen como maestro de apoyo, que en realidad no es nuestro trabajo, y el salario no pasa de los 307.000 pesos mensuales por cuatro horas diarias de labor, de lunes a viernes”.
Ante lo exiguo de ese monto, los profesionales se sobrecargan de trabajo para llegar a fin de mes, “o terminan pidiéndole a los padres el pago de un plus”. En este punto, Rivero aclaró que el desempeño del acompañante no empieza cuando ingresa a una escuela ni termina cuando se va. “Uno planea estrategias y herramientas, tiene reuniones interdisciplinarias con el equipo docente y con la familia para que los niños puedan avanzar”.
En el ámbito privado, por el mismo trabajo se llegan a cobrar entre 6.000 y 7.000 pesos la hora, para tratamientos que requieren hasta cuatro horas diarias de intervención profesional.
La nueva camada de acompañantes terapéuticos que están terminando la tecnicatura en Mercedes bordea las treinta personas, aunque los profesionales del área en la ciudad “son muchos más. La demanda local de este servicio es muy alta”, aseguró Rivero, a la vez que se lamentó de que los propios acompañantes deban pagar de su bolsillo, además del Monotributo, dos seguros para poder trabajar.
