Cada dos o tres días dañan un contenedor en la ciudad
Lo denunció el subsecretario de Servicios Públicos, Luis Ponce, aunque reconoció que resulta difícil monitorear los 1.600 recipientes colocados en los distintos barrios. Vecinos desaprensivos arrojan allí computadoras y electrodomésticos en desuso, autopartes y restos de obras en construcción.
“Es triste ver las imágenes de los containers prendiéndose fuego o llenos de materiales que no son los que deberían estar ahí”, manifestó el funcionario, consultado por Radio Meridiano a raíz del incendio de un recipiente dispuesto para la recolección de residuos sólidos, ocurrido el fin de semana en calle 20 entre 29 y 31. “Eso es no respetar a toda la sociedad, porque los contenedores son patrimonio de todos los mercedinos”, señaló.
Al mencionar las ventajas que los contenedores ofrecen al normal funcionamiento de la ciudad apuntó que “hacen a la agilidad en la recolección y la limpieza de los barrios, y ayudan a tener las calles más ordenadas. Los perros ya no rompen las bolsas y los empleados municipales no se lastiman como antes”.
“Lamentablemente, y a pesar de los controles, cada dos o tres días alguien nos avisa que un container ha sido vandalizado o derretido al arrojarle cenizas encendidas”, denunció Ponce. En la actualidad son 1.600 las unidades repartidas sobre calles de hormigón en la ciudad, luego de que en el último tiempo se agregara un millar a las 6.000 preexistentes.
“Y no siempre son jóvenes los que dañan los contenedores”, avisó el funcionario, “porque hemos encontrado hasta heladeras ahí adentro, y no son jóvenes los que las descartan de ese modo”.
“No es que le hacen mal al intendente o a una gestión municipal sino que les hacen mal a todos los vecinos, porque esto es de todos”, lamentó, por su parte, el jefe comunal interino, Matías Dematei, al aludir a este tema. Aclaró además que si bien el sistema de contenedores fue muy bien recibido por la población y más vecinos piden a diario su colocación, el servicio no puede extenderse a zonas con calles de tierra dado que el camión recolector requiere un apoyo sobre piso de hormigón para poder trabajar.
