El hecho se produjo en horas de la tarde del jueves mientras una cuadrilla de obreros trabajaba en el lugar. Otra persona se salvó de milagro.
El segundo jefe del Cuerpo Activo de Bomberos Voluntarios de Mercedes, Alejandro Mazza, confirmó que en el cuartel se recibió un llamado cerca de las 15 hs. denunciando un derrumbe en el inmueble que actualmente funciona como boliche. En el lugar se encontraban trabajando dos obreros, aunque Mazza no supo precisar qué tipo de tareas estaban realizando al momento del siniestro.
A raíz del desprendimiento, uno de los obreros, de 21 años de edad, cayó al vacío desde una altura aproximada de 18 metros, el punto más alto del lugar. El otro trabajador quedó sostenido de una de las cabreadas, no pudiendo descender por sus propios medios. Los bomberos realizaron primero una revisión del terreno ante el riesgo de nuevos desprendimientos, y luego se abocaron a bajar a la persona en altura.
Fuera del lugar se encontraban otros dos obreros que ayudaron a los rescatistas a identificar el terreno y los posibles riesgos, dado que el interior del inmueble se encontraba cubierto de una densa columna de polvo que complicaba la visibilidad.
Los bomberos colocaron un ventilador para forzar el retiro del polvo y entraron en comunicación con la persona que permanecía en lo alto para transmitirle tranquilidad y explicarle la forma en que sería rescatada. Finalmente, pudo ser bajado y trasladado al Hospital Blas Dubarry para los controles de rutina. Los otros obreros presentes en el lugar fueron víctima de un shock emocional ante el fallecimiento de su joven compañero.
Mazza contó que el ex Cine Teatro Español había sufrido varias modificaciones en su estructura edilicia, sobre todo cuando pasó a ser un boliche. Los obreros estaban actuando sobre el cielorraso original, en el centro mismo del espacio cubierto. Cabe aclarar que el cielorraso no cayó al piso sino que se desprendió de una de las varillas que lo sostenía y quedó colgando. La víctima fatal trabajaba sin un arnés de seguridad.
Intervinieron en el operativo el SAME, la Policía y personal del área de Protección Civil, además de los Bomberos Voluntarios. El Municipio envió luego un equipo de ingenieros para evaluar en qué estado quedó la construcción, que fue clausurada.


¿Cómo es la situación financiera del club hoy?, le preguntaron en Radio Meridiano. Y el hombre respondió sin rodeos: “Mala. Nosotros nos apoyábamos mucho en el restaurante, pero hoy el ingreso cayó más de un 80 por ciento. La recaudación del fútbol infantil también cayó muchísimo. Antes, en una jornada deportiva vendíamos 150 chorizos y dos cajas de patys. Hoy, si vendés 50 chorizos y 40 patys tenés que hacer una fiesta. Está muy complicada la cosa”.



Todo sucedió en el kilómetro 78 de la Ruta Nacional 5, a mitad de camino entre Olivera y Jauregui, por lo que la denuncia quedó asentada en la comisaría de esta última localidad. Escobedo vive en Luján y viaja diariamente hasta el peaje de Olivera. Trabaja allí hace ocho años. Antes, contó, tenían un servicio de combis que los acercaba hasta la estación de cobro, “pero lo sacaron en septiembre y ahora nos vamos turnando con los compañeros para poner el vehículo un día cada uno”, relató. “Justo me tocó a mí”.
Sobre la moto, la víctima dijo tener conocimiento de que ese tipo de modelo “es muy buscado en los robos, no sé bien por qué. Quizás porque son motos ágiles y les permiten robar y escapar rápido”, arriesgó.