Ya instalado en Brasil, ‘Santi’ Sosa recordó su paso por el Club Mercedes

Fue durante una entrevista con ESPN en la que el ahora jugador del Vasco da Gama se encontró con el primer par de botines que usó en su carrera. “Siempre jugué de 9”, contó.

 

 

Antes de partir el domingo hacia Río de Janeiro para la revisión médica y el ingreso a un nuevo plantel, el mediocampista conversó con Tomás Dávila sobre su presente futbolístico, la salida de Racing y el desembarco en el club carioca. En el cierre de la nota le acercaron un par de botines de cuero negro con tiras blancas, de un número chico, y lo invitaron a recordar su origen. Fue entonces que el jugador recordó que se los regaló su padre, el ingeniero Juan Alberto Sosa, en la época en que jugaba en cancha de 9, de césped, en el Club Mercedes.

“¿Ya entonces jugabas de 5?”, le preguntaron. A lo que Sosa respondió que no: “Jugaba de 9, siempre jugué de 9 o de 10. Después me pasaron para atrás un día que faltó un compañero en la mitad de cancha. Me preguntaron si me animaba a jugar de 5, y ahí empecé en esa posición. Los botines son negros, clásicos, como me gustan a mí; con tapones. Es un recuerdo que siempre tengo conmigo para no olvidarme de ese chico que juga en el Club Mercedes”.

En otro tramo de la charla, Sosa contó que mantiene “todavía latente el sueño” de jugar en la Selección Nacional. “Siento que estoy en el momento justo. Y más ahora que se abre una nueva etapa para el equipo. Claro que parece algo muy difícil jugar al lado de esos monstruos, pero voy a seguir dando más y entrenándome más para poder lograrlo. Sé que si me esfuerzo lo voy a conseguir”, afirmó.

Sobre su salida de la Academia contó que “fueron días raros” los que vivió por las demoras que se produjeron en cerrar el pase al Vasco de Gama. “Pero hoy estoy contento de haber dado este paso tan grande en mi carrera. Por supuesto que siento nostalgia porque estuve dos años y medio en Racing, aunque parecieron diez. Años en los que viví cosas muy lindas, y las que no fueron lindas las olvidé y me quedo con los mejores recuerdos”.

“Lamentablemente, no me pude despedir jugando, que era lo que me hubiese gustado. Pero en el último partido salí a saludar a la gente y recibí todo ese cariño hermoso que me dieron y que me lo llevo para siempre”, recordó.