Lo contó el abogado mercedino Pedro Zoni, quien junto a su familia se encuentra en Qatar a la espera de conseguir tickets para la final. “Está viniendo muchísima gente desde nuestro país”, afirmó.
“Las entradas se compran en la reventa; la AFA tiene pero no se están consiguiendo. Para los partidos anteriores pedían hasta 3.000 dólares por ticket, aunque a medida que se acerca la fecha del partido, si no los venden bajan a precios más razonables. De cara a la final el precio puede llegar a crecer”, estimó el letrado, quien todavía no tiene entradas para el encuentro final de este domingo ante Francia, aunque ya logró cambiar los pasajes y extendió el alojamiento de su grupo familiar hasta la próxima semana.
Zoni anticipó que en las próximas horas habrá un banderazo frente al hotel donde se alojan las autoridades de la AFA para que se involucren y liberen localidades para los argentinos, sobre todo porque “estamos al tanto de que está viniendo muchísima gente” para asistir a la final.
La espera hasta el domingo transcurre para el profesional mercedino y los suyos “en los mercados y los shoppings, donde suelen verse los hinchas, porque ya le dimos diez vueltas a Qatar, no hay mucho más para ir a conocer, turismo ya no podemos hacer”, señaló.
Respecto del cruce con Francia, Zoni opinó que “el partido está para cualquiera. Si bien ellos tienen un equipo sólido, se les puede ganar. Estamos viviendo estos días con cautela, pero con una expectativa enorme”, dijo, y contó además que se encontró con Emilia Ferrero, la novia del delantero cordobés Julián Alvarez, y estuvieron conversando sobre las frecuentes visitas del futbolista a Mercedes a raíz de su amistad con el ex River -enrolado actualmente en el Atlanta United- Santiago Sosa.

Mazza, que además de corredor es el segundo jefe del Cuartel de Bomberos Voluntarios de Mercedes, contó que para consumir durante la carrera llevará porciones de dulce de membrillo, geles hidratantes, papas fritas y un sándwich de jamón en pan lactal para comer cada una hora y media aproximadamente. También utilizará pastillas de sal para evitar los calambres. En su mochila cargará además ropa de recambio y unos tres litros y medio de agua, por lo que el peso que llevará en su espalda será de unos seis kilos y medio.
“Lo que más se ve por todos lados acá en Doha son camisetas argentinas, pero te engañan porque muchos son ciudadanos de otros países. Pasa eso con la Argentina y también con Brasil; cuando te acercás para conversar con ellos hablan cualquier otro idioma que no es ni el castellano ni el portugués”, contó el abogado.
El martes, el deportista había participado ya de otra prueba callejera de 500 metros en la que terminó sexto entre 66 corredores de todo el país, aunque sin chances de obtener medalla. Y esta mañana cumplía con su tercera y última intervención en los Evita: una carrera de 12 vueltas y 6 sprints, con desniveles en el trazado.