Un grupo de 28 estudiantes acompañados por 10 docentes recorren el casco histórico, el barrio de La Boca y el Museo de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia.
La excursión partió a primera hora del día en combis del Municipio llevando a chicas y chicos que se movilizan en silla de ruedas, con dificultades motrices y ceguera, que cerca de las 10 de la mañana visitaban la Catedral Metropolitana y el lugar donde descansan los restos del Gral. San Martín, luego de haber pasado por el Cabildo.
El recorrido continuaría por la Plaza de Mayo, el frente de la Casa de Gobierno, para partir luego hacia La Boca, almorzar en una casa de comidas rápidas y terminar la salida con una visita guiada al Museo de Ciencias Naturales ubicado en el Parque Rivadavia.
“Para varios de los chicos es su primer viaje a Buenos Aires”, contó Fernando Álvarez, profesor de ciegos y disminuidos visuales, a la vez que destacó que en el Centro de Formación Integral (CFI) N° 1 “el aprendizaje no sólo se da en las aulas sino también a través de la experiencia directa”.
En el último tiempo, alumnos del CFI N° 1 viajaron a la ciudad de Buenos Aires en dos oportunidades, a Tecnópolis una vez, a Mar del Plata en dos ocasiones, y la semana próxima visitarán la Reserva Natural Arroyo Balta, ubicada en el kilómetro 86 de la Ruta Nacional 5, a unos 14 kilómetros del centro de la ciudad de Mercedes.

El Jardín de Infantes N° 901 funciona en una vivienda familiar que fuera donada en 1946, la que luego de ser adaptada para recibir a las niñas y niños se inauguró en 1948.
Por el impacto, a Torres se le formó un coágulo en la cabeza y debió ser operado. También sufrió la fractura expuesta del fémur de su pierna izquierda, que le fue reconstruido con la colocación de dos placas de titanio. “Te salvó el cinturón de seguridad”, cuenta que le dijeron los médicos. El choque fue tan fuerte que dice que todavía lo tiene marcado en el pecho.
La elección del nombre del cardiocirujano René Favaloro se produjo por votación de la comunidad educativa que de una primera lista fue descartando opciones hasta llegar a sólo tres. Esas tres fueron puestas a consideración de la Dirección General de Escuelas, que finalmente autorizó bautizar al CEC N° 801 con el nombre del inventor del by pass.
