Ahora que la provisión se normalizó gracias a la producción acelerada que emprendieron compañías como la mercedina Tecnovax, se refuerza la lucha contra la enfermedad.
La Secretaría de Salud local fue anoticiada a principios de noviembre por el Senasa del primer caso de la infección viral en el distrito, según contó el titular de esa área, Néstor Pisapia, al aire de Radio Meridiano. Desde entonces desplegó un operativo tendiente a eliminar el vector, es decir, el mosquito que la transmite. Lo hizo, en un primer momento, intensificando las fumigaciones (que de todos modos ya se venían haciendo por el dengue).
El paso siguiente fue gestionar a través de la empresa Tecnovax, radicada en Mercedes, la provisión de las vacunas. La compañía produjo en el término de diez días más de un millón de dosis, y gracias a una gestión llevada a cabo por el Ejecutivo se consiguió la donación de 800 vacunas (400 de dos dosis), que el miércoles, en un operativo conjunto entre la empresa y el Municipio, se empezaron a aplicar en diferentes lugares donde las requirieron. La segunda dosis deberá colocarse en el lapso de 30 días.
Se priorizó la entrega sin cargo a aquellos productores de escasos recursos que se anotaron en un registro abierto por la Municipalidad la semana pasada. Pero la vacuna ya se encuentra en venta al público en veterinarias. Quienes no hayan recibido las dosis para sus caballos y las necesiten todavía están a tiempo de anotarse en la Secretaría de Salud y entrar en una lista de espera.
Pisapia reconoció que hasta el momento, aun aquellos con posibilidades económicas de comprar las vacunas para sus tropillas no las conseguían en el mercado. Pero aclaró que “ahora eso ya pasó, las veterinarias tienen una cantidad suficiente para repartir, a un costo no muy alto, de entre 5.000 y 7.000 pesos”.

Respecto de las donaciones, y luego de que el lunes dijera que eras escasas, manifestó ahora que “están re bien. De hecho, las pocas velas que conseguimos llegaron a través de los vecinos. Estamos guardando algunas para la zona rural pero sabemos que es la que va a recuperar la luz más tarde”.


De la camioneta estacionada fue retirado el hombre con algunas contusiones, pero sin daños de gravedad. De todos modos, lo trasladó una ambulancia. Tampoco el conductor que provocó la situación resultó con heridas de importancia.
En cuanto a las donaciones, hasta ese momento habían sido pocas. La Municipalidad compró ciertas provisiones que se distribuyeron de inmediato, pero no sé conseguían velas ni agua en los comercios de la zona. Entretanto, se siguen recibiendo ropa, lavandina, velas, colchones y frazadas, agua y bidones vacíos y limpios en el ex Instituto Unzué, en el CIC (10 y 65) y en la sociedad de fomento de Gowland-Agote, que es, quizás, la zona más afectada.
Consultada sobre si hubo cierta imprevisión por parte del SMN, la funcionaria no lo consideró así ya que el organismo “había lanzado un alerta naranja por vientos de hasta 100 kilómetros por hora; la venía emitiendo desde hace tres días e incluso la subió de categoría, de amarillo a naranja, en el momento que debió hacerlo, y nosotros lo comunicamos internamente y a través de nuestras redes en tiempo y forma, casi 12 horas antes de la ocurrencia del evento”.
Los daños, insistió el intendente, “han sido muchos, en toda la ciudad, pero contamos con el apoyo de muchos vecinos que se pusieron al frente para solucionar los problemas en sus barrios, al igual que los trabajadores municipales. La situación ha sido dramática, de mucho nivel de estrés y mucho dolor en nuestra gente”, admitió.
“Que mucha gente haga perdido muchos bienes en un contexto económico tan difícil complica aún más la situación”, lamentó. Un comité de crisis viene funcionando en el ex Instituto Unzué (Av.47 y 26), donde se reciben donaciones para los damnificados: agua, ropa, velas, cloro o lavandina, colchones, frazadas, bidones vacíos y limpios.