Aunque la fecha se recuerda el 2 de junio, en conmemoración de la fundación del primer cuartel, el de La Boca, en 1884, en nuestra ciudad el reconocimiento se brindará mañana sábado desde las 15 hs en la intersección de 15 y 22.
Hoy viernes, el cuartel recibirá la visita de instituciones educativas, una comisión de bomberos acercará una ofrenda floral al cementerio y se celebrará una misa en memoria de los caídos en servicio.
En tanto, mañana los bomberos, autoridades locales y la ciudadanía se darán cita frente al monumento de Plaza San Luis a partir de las 15 hs.
Mario Quaglia, primer jefe de los Bomberos Voluntarios mercedinos, agradeció esta mañana el saludo de Radio Meridiano y recordó que el cuartel local fue inaugurado el 29 de septiembre de 1943, “aunque la actividad había comenzado hacía fines de los años ’30”. El primer jefe y presidente de la institución fue Pedro Luis Pasquinelli, y otras figuras relevantes de aquellos años fueron Silverio Bruno, el Sr. Losada y Salvador Hassán en la comisión directiva.
El primer cuartel de Mercedes estuvo ubicado en 26 entre 21 y 23, y la mudanza a la actual sede de la calle 22 se produjo hacia fines de los años ’50, a una propiedad que entonces pertenecía del Dr. Ratti. Quaglia ingresó al cuerpo activo a principios de la década del ’80.
El actual jefe recordó que los primeros años los bomberos eran convocados con bombas de estruendo ante cada emergencia, y dijo que, si bien aún conservan la clásica sirena, en la actualidad el alerta se difunde mayormente a través de celulares y handys.
Sobre las mascotas del cuartel mercedino recordó especialmente al perro Lobo, que acompañaba la salida de los autobombas viajando en el techo de cada unidad hasta el lugar de la emergencia. “Era muy compañero del bombero Alberto Biscardi, que lamentablemente falleció en una quema de parvas de pasto en enero de 1973”, comentó. Hoy, las mascotas son dos perros llamados Oso y Mora, que ante el ulular de la sirena corren raudos hasta el cuartel desde el lugar donde se encuentren. Lo mismo que ocurría años atrás con otro animal muy recordado por los vecinos, el perro Charly.