Presupuesto Participativo: avanzan las reuniones con vecinos

En cumplimiento de una ordenanza del año 2016, el Ejecutivo local está obligado a otorgar una partida presupuestaria a los vecinos para su uso en la mejora de las siete zonas en las que se divide la ciudad.

 

 

 

Hace un mes que se vienen realizando encuentros en distintas áreas del partido para conocer las prioridades de cada una de ellas. La última se realizó en Gowland y fue acompañada por una enorme cantidad de gente. El Presupuesto Participativo asigna a los vecinos el 2 por ciento del presupuesto municipal, lo que este año representa 977 millones de pesos.

Se realizan dos asambleas en cada zona, la primera de ellas para la presentación de proyectos por parte de la sociedad civil. Fernando Masson, subsecretario de Relaciones con la Comunidad,  contó que la respuesta de la ciudadanía hasta ahora ha sido alta, a través de las sociedades de fomento y de iniciativas articulares. Una vez que se elevan los proyectos, se los traslada al área municipal de su incumbencia, que brinda una respuesta.

“Todos los proyectos que se presenten debe poder realizarlos la Municipalidad”, aclaró el funcionario. Pueden ser sobre espacios públicos, seguridad, salud, pedidos de materiales. A los treinta días, en la segunda asamblea, los funcionarios regresan con los expedientes y brindan una respuesta de factibilidad y costos. Todo aquello que sea factible de realizar se lleva adelante recién el año siguiente.

Masson se mostró satisfecho con la participación de los vecinos e instituciones acercando sus propuestas, y valoró la presencia del intendente Juan Ustarroz en algunas de las reuniones. Explicó asimismo el subsecretario que la entrega de fondos o bienes correspondientes al Presupuesto Participativo del año pasado se viene llevando a cabo, con un cronograma que responde a la naturaleza de cada pedido. “No es lo mismo que una sociedad de fomento pida una cocina, que quizás se consigue más rápido, que el hecho de que soliciten trescientos metros de veredas, porque requieren de mano de obra y trabajos previos”.

En este sentido, Masson aclaró que no entran dentro de este presupuesto las veredas deterioradas (que le corresponden al frentista) sino aquellas que deben ser realizadas por primera vez.