“El cáncer no es mala palabra”, una historia en primera persona
Débora Martinelli tenía 30 años cuando le diagnosticaron cáncer de mama en 2016. Escribió un libro con sus vivencias y hoy junto con su madre hacen accesorios mamarios para pacientes oncológicas.
La autora fue diagnosticada de cáncer de mamas hormonal HER2 triple positivo y escribió El cáncer no es mala palabra desde su experiencia: “hay anécdotas, un poco de chiste, realidad, humor negro y fe”. Deportista y creyente es como se pronuncia cada vez que habla de su historia porque fueron dos motivos que la acompañaron en su proceso: la fe y la esperanza de poder volver a lanzar el disco y la bala en el atletismo.
En el atletismo, el lanzador sabe que todo nace del centro. Para que un objeto vuele lejos, el cuerpo debe estar anclado, la mente enfocada y el espíritu dispuesto a soltar con fuerza. Este libro es el testimonio de una mujer que ha pasado su vida proyectando metas hacia el horizonte, pero que de pronto se encontró con un obstáculo que no se podía lanzar con los brazos, un cáncer de mama que puso a prueba su eje más profundo. Ser lanzadora es entender el poder de la firmeza. Ser religiosa es saber que esa fuerza no nos pertenece, sino que fluye a través de nosotros y enfrentar la enfermedad fue quizás el torneo más difícil de su carrera, comienza el prólogo del libro.
La obra nació luego de su proceso de quimioterapia y de un concurso organizado en 2020 por Presidencia de la Nación junto con el Instituto del Cáncer y el diario La Nación.
“El que ganaba se llevaba lo que sería la historieta de tu vida. Yo salí segunda, así que los segundos puestos son buenos, son muy buenos”, contó la atleta a quien se le brindó, a través de clasificación, la posibilidad de estudiar sobre lo que es la concientización del cáncer de mama. “Fue pasando el tiempo y dije ¿por qué no contar la experiencia? y traer las anécdotas y ponerlas en un libro”.
“Una cosa es vivirlo, otra cosa es el acompañamiento, porque hay muchas personas que se asustan. Lo que yo viví es lo que cuento en el libro, hay anécdotas, un poco de chiste, de realidad, humor negro, que es lo que a mí me ayudó. Era todo un proceso que había que pasar”, contó Martinelli y agregó que trató combinar lo que para ella es su estilo de vida: “Dios, el deporte y la familia”. En este sentido, cuando terminó la quimio “estaba todo el proceso de cómo mi brazo iba a actuar” y finalmente pudo seguir compitiendo.
Hoy su tumor es parte de un estudio mayor, “para hacer vacunas”, aseguró y agregó que de esta manera los médicos le mostraron otra forma de ver el cáncer.
A diez años de aquel diagnóstico, sostiene que “el miedo obviamente va a estar porque uno está en alerta”.
Junto con estudios médicos semestrales de control y su activismo de lucha contra el cáncer, ella y su madre realizan implantes mamarios externos para que personas que atraviesan esta situación puedan tener esta ayuda estética: “con los rellenos de corpiños armamos distintos tamaños y a través de la oncóloga entregamos en la clínica Güemes”. Y sumó el recuerdo de la importancia de hacerse los chequeos médicos anuales pertinentes para prevenir enfermedades de estas características.
Por su participación en el concurso, el 26 de octubre de aquel año mediante el decreto 198/2020, Débora fue reconocida por el Honorable Concejo Deliberante de Mercedes que esta semana volvió a convocarla y reconocerla por su libro. De éste participó también su amigo Mauro Galindre con la ilustración de la tapa.
El libro va a ser presentado el viernes 14 de agosto en la Asociación Médica a las 20hs., donde también se va a poder adquirir a $15.000 en formato físico o $10.000 en PDF.

