Casa Pueblo, una mano extendida ante la crisis habitacional

Mónica Cantos, coordinadora de la iniciativa impulsada por el Movimiento Evita, contó que, si bien la asistencia a aquellos que se quedan sin vivienda es central en su misión, se ocupan también de las personas con consumos problemáticos y de asuntos vinculados con “la mujer, diversidades e infancias”.

 

 

El dispositivo funciona en la intersección de 11 y 4, dentro del ex Martín Rodríguez, y aloja a personas que se han quedado sin lugar para vivir. “Gente que es víctima de la desintegración familiar, o que transita por la ciudad buscando empleo y no tiene lugar para habitar. O también aquellos que hoy no llegan a pagar el alquiler”, comentó.

En el centro de acogida se les brinda el desayuno, almuerzo y cena, y les proporcionan artículos de higiene. La permanencia dura mientras cada uno de ellos resuelve su situación habitacional. “Viene mucha gente atravesada por el problema de la búsqueda laboral. Nosotros tratamos de ayudarlos buscando empleos en las bolsas de trabajo que existen en la ciudad, o les contamos de los empleos de fines de semana en Tomás Jofré”, comentó Cantos. También se les brinda asesoramiento para la confección de un buen CV.

“Es triste, pero los problemas económicos llevan a las familias a separarse. Se complica la convivencia y se resienten los vínculos. Lo económico impacta de lleno en las familias porque genera malestar, conflictos, adicciones y problemas de salud mental”.

Si bien hoy no hay personas que residan en el centro, hubo hasta hace pocos días una joven, su hija y sus padres que durante un mes buscaron una solución a su problema habitacional. Casa Pueblo ha llegado a asistir a quince personas al mismo tiempo. No pueden ubicar a hombres y mujeres en un mismo espacio, pero en los casos de familias que no quiere separarse, de todos modos se les brinda alimentación y la posibilidad de bañarse y lavar su ropa en el dispositivo.

 

DONACIONES

La iniciativa no cuenta con financiación privada y recibe donaciones (aunque no de dinero) que se pueden acercar a la intersección de 11 y 4. Sobre todo son bienvenidos los artículos de aseo personal.

“Si bien Casa Pueblo comenzó a funcionar antes de la pandemia, era más que nada un lugar de tránsito de gente que se quedaba sin transporte y tenía que esperar hasta el día siguiente para poder viajar”, explicó la coordinadora. “También venía gente que llegaba a Mercedes a trabajar unos días y después se iba. Pero en el último tiempo se incrementó mucho la llegada de familias y de gente que no consigue pagar el alquiler”.

La demanda de ayuda por parte de adultos mayores ha ido increscendo, lo mismo que la de ciudadanos que llegan desde otras provincias a Mercedes en busca de un futuro mejor. El éxodo se nota, sobre todo, desde provincias del Litoral como Corrientes y Misiones.