Un reclamo multitudinario y a viva voz: “Ni una menos”

Tanto en Capital Federal como en nuestra ciudad, las marchas organizadas por el 3J reunieron a una gran cantidad de gente en el pedido de que cese la violencia contra las mujeres.

 

 

 

En Mercedes, la convocatoria fue en la Plaza San Martín y reunió a unas cuatro cuadras enteras de vecinos. La fila avanzó sobre el radio céntrico y se leyeron consignas a cargo de la Asamblea de Mujeres Mercedinas Feminista. Presente en el lugar, Lucila Matteucci contó por Radio Meridiano que se trató de “una de las marchas más convocantes de los últimos tiempo, y sin duda, la más numeroso de los 3J”.

Después de recorrer las calles, los manifestantes volvieron a concentrarse en la plaza, donde se leyeron adhesiones y consignas de otras organizaciones. Según Matteucci, la mayoría de la concurrencia fueron mujeres, “pero se vio también a muchas familias con chicos”.

La notera valoró el compromiso de los hombres que se hicieron presentes, destacando la “necesidad de que el género masculino asuma su responsabilidad en la situación que se plantea y pueda cuestionarse sus privilegios y sus formas”, dijo. “Porque, en definitiva, es lamentable que se tengan que seguir haciendo estás marchas”.

EN BUENOS AIRES 

También presente en la movilización al Congreso de la Nación, Radio Meridiano tuvo allí a dos enviadas, Valeria y Rocío Florella, quienes resaltaron la gran presencia de hombres que respondieron a la convocatoria. “Hay mucha más cantidad de varones que en otras marchas a las que hemos asistido”, dijeron.

También la gran presencia de jóvenes “parece haber hecho comprender que la violencia machista es algo que nos puede pasar a cualquiera de nosotros o a alguien cercano a nosotros”.

Para Rocío Florella, el reciente caso de la niña Agostina Vega en Córdoba sensibilizó a la población, lo que redundó en una presencia más significativa en las calles. Eso, “y el estado general de querer hacernos sentir que lo que veníamos diciendo sobre la violencia es mentira, que el femicidio no existe”.

“Cuesta entender que el femicidio no es un homicidio cualquiera, lo cual ya de por sí es un horror, porque nadie puede pensar que el hombre merece sufrir algún acto de ese tipo. Pero hay que diferenciar que a nosotras nos matan por ser mujeres. Nos quisieron hacer creer que estábamos locas o equivocadas, que un Ministerio de la Mujer no era necesario. Hay un montón de medidas de resguardo de la mujer que se han dejado de tener en cuenta. Hoy la mujer violentada no puede irse de su casa porque no tiene medios para hacerlo. Y a una niña como Agostina, que fue asesinada, se la juzga públicamente como si algo pudiera justificar lo que le hicieron”.

A su turno, Valeria Florella resumió que “hoy acá somos miles de personas diciendo, por onceavo año consecutivo, ‘Nos queremos vivas. ¡Nunca más!'”