Fundada el 19 de julio de 1949, la institución cuenta en la actualidad con un millar de socios que practican cinco disciplinas deportivas y disfrutan también de su actividad social.
“Son 75 años de la Liga de Padres de Familia y el Ateneo de la Juventud Mercedina, lo cual es una oportunidad propicia para la reflexión y el análisis. Creo que este año particularmente nos ha sucedido eso: mirar hacia atrás después de tanto tiempo de vida institucional, alegrarnos y seguir apoyándonos y agradeciendo a aquellos que creyeron que esto era posible“, dijo el presidente del Club, Ignacio Igón,. “Lo importante es no perder el norte, estar a la altura de las circunstancias, seguir trabajando por un club próspero con una impronta familiar”.
Igón está transitando su segunda gestión (de dos años) como presidente de Ateneo. Anteriormente había sido secretario, vocal de la Comisión Directiva y profesor de fútbol en las categorías infantiles. Desde niño fue socio del Club.
“Soy de los que creen en la función social de los clubes en el barrio, en su importancia dentro de la comunidad. Trabajo para que los clubes se mantengan, quizás, como uno de los últimos refugios donde las posibilidades son iguales para todos, donde uno encuentra espacios de cuidado e inclusión, de amistad”.
No habrá hoy un festejo especial por el aniversario sino que la celebración se ha ido realizando a lo largo del año. El fin de semana pasado Ateneo llevó a cabo una carrera de calle en torno a sus instalaciones, con tres modalidades: diez y cuatro kilómetros, y un trazado Kids, para niños. Para antes de fin de año proyectan una gran cena de camaradería.
En esta fecha tan especial, Igón recordó particularmente “al gran Polo Chaves” como un dirigente que le dedicó su vida al engrandecimiento del Club, junto con Tito Cestari, la familia Arsani y tantos otros.

Dagnino destacó asimismo a la actividad como generadora de un gran movimiento económico a partir del cuidado que requieren los animales y de los traslados originados por las competencias que se realizan mayormente de junio a noviembre. “Toda una movida organizada y controlada”, dijo.

Marina Garrido y Lucas Chaves, los novios.
En el Mundial que se desarrolló del 17 al 25 de mayo en tierra nipona, Fernández compitió únicamente en lanzamiento de clava alcanzando una marca récord para sí misma, de 21,95 metros. Quedó sexta en la tabla final.
Entretanto, sigue sin aparecer la clava profesional que le fue sustraída desde una oficina de la Secretaría de Deportes municipal. Por el momento, la atleta se entrena con otra que le fabricó uno de sus instructores, y en las competencias utiliza una que le proveen los organizadores.
La cancha cuenta hoy con un sistema de riego artificial e iluminación nocturna. “Sabemos que por la cantidad de partidos el campo no está en las mejores condiciones. Nos gustaría poder hacer un sembrado, pero de todos modos se ha avanzado mucho: tenemos las tribunas, una sede propia, el riego artificial, que ayuda mucho en verano. Tenemos proyectada también la construcción de más baños para la segunda mitad del año”.
