En el Acceso Manuel San Martín, un pequeño tramo ya luce columnas de iluminación que van a permitir mejorar la visibilidad durante la noche. Desmejoran las veredas al ritmo de la lluvia y el bolsillo.
- En el angosto cantero de un sector del Acceso Sur que fue pavimentado hace unos pocos meses, desde la Casa de los Veteranos de Malvinas hasta la 114, fueron colocados en las últimas horas nuevos postes de iluminación de color blanco. Cabe recordar que la obra de renovación de esa vía de acceso y egreso de la ciudad fue paralizada por el Gobierno nacional y la Municipalidad dispuso avanzar en la medida de lo posible para darle un cierre a los trabajos en el tramo que llega hasta el Barrio Favaloro.

Si bien son poco más de cien metros los que ahora cuentan con nuevas columnas de iluminación en el sector central, al menos se observa un avance en un desarrollo que había quedado inconcluso y con destino incierto.
Es sabido que al alcanzar la calle 132 cambia totalmente el panorama del Acceso Sur. Es que allí comienza el segundo tramo del proyecto, que no se llegó a concretar, que conectaría con un tercer tramo final hasta alcanzar la Ruta Nacional 5.
- Tal vez por el factor económico, el estado general de las veredas ha venido empeorando en Mercedes. Ya no sólo se ven aceras céntricas rotas y otras más alejadas con presencia de pastos, sino que algunas ya parecen verdaderos yuyales. De este situación dio cuenta Juan Carlos Schifini, notero de Radio Meridiano, que no se cansa de recorrer la ciudad y se manifestó sorprendido por esta situación.
Para Lucía Florella, conductora de las mañanas de la radio, se puede deber a la gran cantidad de lluvia caída, que hace que el pasto crezca mucho más rápido y los vecinos no den abasto en cortarlo. También a que las familias que antes contrataban a un jardinero para que se ocupe de tener el césped y las plantas en orden ya no pueden pagarlo.
Lo que verdaderamente llama la atención es cuando el estado calamitoso de las veredas se da en grandes comercios o industrias, como ocurre con un gran corralón ubicado en la Av. 17. El mantenimiento de las veredas particulares, recordó Florella, le corresponde al frentistas.

Como en declaraciones anteriores, Loré insistió en que “la saturación hídrica del suelo es muy notoria”, lo que aumenta el riesgo de que postes y árboles puedan aflojarse y caer.
La primera reunión del grupo de amigos fue en el Museo de Ciencias Naturales Carlos Ameghino. El grupo comenzó a recoger la basura de la orilla del río, pero al poco tiempo se dió cuenta que había cosas mucho más importantes que contaminaban el curso de agua: “los desechos industriales de empresas, y además las cloacas, ya que la planta no funcionaba y todo el desecho iba directamente al río por el canal de la 16”.
Olivella recordó que en un momento los Amigos del Río convocaron al Ombudsman de la Nación, Jorge Luis Maiorano. Vino el funcionario a conocer la situación y declaró que el mayor contaminante del río Luján en este partido era la Municipalidad de Mercedes. “Hoy sigue siendo así tal cual la cosa”.

Lo habitual cuando se realiza un censo es volver al mismo lugar cada cinco o seis años, dijo Taramasco. Aparentemente, el desprendimiento se produjo por lo que técnicamente se llama “unión en V”, que se da cuando “crecen dos ramas de igual diámetro muy juntas pero no hay cohesión entre una y otra, no hay madera que las una sino corteza”.
“Supera mis posibilidades el hecho de que Olga no tiene obra social, si bien cuenta con una pensión. La única forma de poder operarla es consiguiendo el dinero”, contó Miralles. La intervención debe hacerse lo antes posible. Llevan reunidos 350.000 pesos.