En el Día de la Pachamama, pasá a buscar tu petaca de guaripola por los nuevos estudios de la emisora lider de Mercedes, ubicados en calle 33 número 471, entre 20 y 22. ¡Te estamos esperando!
El ritual de la entrega gratuita a los oyentes, instaurado por el recordado Alberto Florella para espantar los malos augurios y llamar a la buena suerte, se sigue respetando en Meridiano cada 1° de agosto.
Desde primera hora del día, los vecinos se están acercando a la nueva sede de la radio para retirar la caña con ruda o, incluso, beber allí mismo los tres sorbos en ayunas que marca la costumbre popular.
El 1° de agosto es una fecha destacada para la cultura andina, en la que se cumple con una antigua tradición: tomar cala con ruda. Esta costumbre está muy arraigada en el norte argentino y se extiende también a provincias del Litoral como Corrientes y Misiones. Se cree que cumplir con este ritual no solo atrae salud y buena suerte, sino que protege contra la envidia y los maleficios.
En su origen, la caña macerada con ruda formaba parte de las prácticas medicinales de los pueblos originarios de América, que reconocían en la ruda una serie de propiedades beneficiosas para la salud. La planta era utilizada para tratar parásitos y malestares, y se usaba también para aliviar el ardor e irritación causados por picaduras de insectos y alimañas.
Como agosto era un mes de intensas lluvias y frío, que se asociaba a una alta tasa de mortalidad tanto de la población como del ganado, los antiguos habitantes de la región crearon este remedio natural para enfrentar esos problemas.
Según la tradición, la caña con ruda debe beberse en ayunas el 1° de agosto. Son sólo tres tragos, aunque algunos optan por siete, un solo trago largo o incluso un vaso completo. Aquellos que no puedan cumplir con el rito en esta fecha tienen una segunda oportunidad: hay tiempo hasta el 15 de agosto para hacerlo, siempre que alguien que ya lo haya realizado los invite a compartir el brebaje.
La petaca, hoy, presente en la mesa de trabajo de Radio Meridiano.

Respecto de los avances en la costa del rio Luján, Demergasso aportó que se sigue trabajando en la limpieza del área ribereña luego de la última crecida. “Nos va a quedar un paseo hermoso para la ciudad y los vecinos ya lo están empezando a ver y a aprovechar”, dijo.
“La del anfiteatro ha sido una obra de siete meses y medio. Trabajaron muchos albañiles, se pudo hacer con hormigón. Estamos recuperando para la ciudad un lugar que estaba muy abandonado. Estuvimos quince días limpiándolo. No tenía vida y ahora la tendrá”, sostuvo Romero.
Los colectivos que llegan cuentan con aire acondicionado, tres puertas, piso bajo, plataforma para ascenso de personas con discapacidad, 26 asientos y espacio para silla de ruedas. Para conducirlos no está previsto sumar más personal, contando para ello con los choferes actuales y uno nuevo que se incorporó el 1° de julio.