La mercedina Lucila Matteucci participa de la Antología autobiográfica “Salvar el fuego”, realizada por la escritora y docente Mariana Mazover.
Hacé click para leer el texto “Salvar el Fuego”

La mercedina Lucila Matteucci participa de la Antología autobiográfica “Salvar el fuego”, realizada por la escritora y docente Mariana Mazover.
Hacé click para leer el texto “Salvar el Fuego”

El cielorraso del Museo y Archivo Histórico Víctor Míguez está siendo restaurado. El trabajo, a cargo de una especialista en el tema, se realizará con la menor intervención posible. Esto implica poner en valor y mejorar la estructura sin modificar el original. La encargada de la obra María Gabriela Montiel habló con nosotros.
Desde la municipalidad de Mercedes, a través de la Dirección de Cultura, anunciaron que ya comenzó la restauración en el Museo y Archivo Histórico Víctor Míguez. Allí se tratará la estructura del cielorraso incluyendo los tensores, anclajes y condiciones del entablonado suspendido.
En el edificio, que data del Siglo XVIII y fue adquirido por el Dr. Víctor Míguez en 1898, se invertirán 1 millón de pesos de fondos locales en la restauración de su sala principal. El trabajo estará a cargo de María Gabriela Montiel, Conservadora y Restauradora de Bienes Patrimoniales. El trabajo “es un concepto académico de mínima intervención y respeto por el original”, dijo y agregó que este tipo de trabajos conllevan “mucha gestión para que esto se lleve a cabo, se lleve de la mejor forma y se respete la originalidad del techo”.
Montiel, quien fue la encargada del restaurar las pinturas murales de los cielorrasos del Teatro Colón e intervino en otros trabajos de valor como el Harrods, la Confitería El Molino y el actual Ministerio de Agricultura, comentó a nuestro cronista que lo que se está haciendo es “deteniendo el deterioro y prolongando la vida útil de esta obra” que, data según se calcula data de 1920. Además, agregó que si bien hay faltantes, hay situaciones peores y que la obra se desarrolla en el mejor momento. “Si este tipo de situaciones avanza y la pérdida es irreversible”, dijo.
El trabajo original de cielorraso de la antigua casa de la familia Míguez, hoy Museo y, desde 2018, parte del Patrimonio Histórico local, fue realizado de la mano del italiano Luis Vicente Colombo, pintor, decorador y especialista en cielorrasos, encargado de la pintura del cielorraso del salón del Honorable Concejo Deliberante del Palacio Municipal que terminó en 1902. La restauración de hoy, persigue mantener y destacar su pertenencia al movimiento estético art noveau y poder continuar plasmando las condiciones socioculturales de la época, además de dar cuenta de la técnica constructiva y la materialidad aplicada en su momento.
Montiel, resaltó que “la casa es extraordinaria y se nota el esfuerzo por mantener la casa en el mejor estado posible”. Además, destacó la colección que hay: “hicieron un acopio de obras que es digno de ser visitados. Tiene desde metales hasta imaginería que es extraordinaria y entiendo que tienen una biblioteca bastante vasta. Y se nota mucho cuidado y mucha preservación en eso. Cosa que me alegra”, terminó.

La ya clásica y particular revista que te ofrecen en Capital, en el subte, por Tribunales, en Av. Corrientes y otras zonas, llegó a Mercedes. Desde esta semana, la ciudad tiene un vendedor de la revista “Hechos en Bs. As. Saliendo de la calle”. El comerciante se llama Roberto, lleva su credencial de vendedor y lo encontrás en el Hospital Blas L. Dubarry.
La reconocido revista de bajo costo y realizada en un papel económico, fue lanzada en junio 2000 buscando brindar la oportunidad de obtener ingresos a personas en situación de calle, sin trabajo y excluidos. A través de la autogestión, el hilo conductor del proyecto es editar una revista que las personas en situación de calle y sin trabajo quisieran vender y que los lectores quisieran comprar. La revista, escrita por periodistas profesionales, cubre temas de interés general, actualidad, entrevistas a artistas, líderes comunitarios y personalidades, con un enfoque social, arte y espectáculos.
Si estas interesado en tener tu ejemplar y quieres ayudar a Roberto, lo podés encontrar en el Hospital.
Escribir sobre mi ciudad desde tan lejos y a la vez tan cerca, hablar de la ciudad que dejé y que visito más que habito, significa asumir los riesgos que por fortuna no dejan de impulsarme. Espero entonces, frente a cualquier desatino, poder volver airoso de esa mirada siempre miope, pero ahora tal vez algo desactualizada.
Y es un hermoso desafío hacerlo hoy, que no es un día más para la ciudad, ni lo es para mi que lo siento como un segundo cumpleaños, pero esta vez de todos nosotros.
Tal vez por eso no voy a hablar, no puedo hablar, de la ciudad que conozco sino de la que siento, de la Mercedes que hacemos y somos, tanto como aquellos primeros 53 mercedinos que en 1752 se instalaron a pocos metros de lo que luego fue la casa donde nací.
Una ciudad es, nada descubro, de los que allí hemos nacido y de los que la habitan; de los que la hicieron y los que la hacen cada día. Es en definitiva de todos aquellos que la tenemos como una marca identitaria, una carta de presentación, una referencia.
Nuestra ciudad tiene un sino particular en la rendonda cifra métrico decimal que la separa de la Gran Ciudad, y no pocas veces es mirada a la luz de ese espejo que todo lo deforma, de una estación de trenes que estuvo siempre al inicio y a la vuelta de casi todo.
Pero tengo para mi que en la plaza de Mercedes aún pueden verse brillar los zapatos, aunque no sean tan modernos, y también definirse igual que antes, rápidamente y para siempre, a ganadores y perdedores.
Esta ciudad que son tantas, la del invierno y la del verano; la de los corsos y choripán, la de los plátanos y las golondrinas.
Se me ocurre que también hay una ciudad de centro, café y de sábados a la mañana; otra de bochas, fútbol, clubes de barrio y sillas en la calle para tomar fresco.
La altanera de las fiestas de egresados y la bulliciosa de los días del estudiante; la del arte y la del Parque Independencia. Hubo una de helados y churros de Aloisio; habrá siempre una de facturas deliciosas de todas las panaderías.
Hay una Mercedes radiante y plural; otra sórdida y oscura; hay una ciudad que ama el río y otra que lo sufre.
Nos duele la de los márgenes, sufriente, dolorida, pobre, inundable, desamparada. Y olvidada en las evocaciones aunque cada vez más presente y más atenta.
Hay una Mercedes que otrora fue de puro barro y que hoy luce su orgulloso asfalto.
Nuestra ciudad es esa, la que nos dio lo que pudo y lo que supo, la que tal vez también nos ocultó, nos odió, nos invisibilizó y se rió de nosotros.
Y la de la tragedia. Pues, pese al gran esfuerzo que han hecho y hacen tantos valiosos mercedinos, es la ciudad que siempre prefirió el silencio frente a crímenes del terrorismo de estado, y calló de igual modo los nombres de los verdugos. Los veintidós 22 muertos y desaparecidos nos siguen doliendo, tanto como el dolor de aquellos vecinos que han podido sobrevivir al infierno.
Debe haber también un ser mercedino, como en cualquier otro lugar. Nosotros hemos de ser aquellos que presumimos de nuestra expertiz para reconocer un buen salame quintero y a la par repetimos a quien quiera oírnos el mito aquel de que la ciudad está en un pozo.
Hay muchos que hablan del brillante pasado perdido y somos muchos más los que pensamos siempre que mañana es mejor. Estarán infaltablemente los que añoran la aldea pequeña, pero por suerte somos más los que queremos crecer.
Nuestro hermoso presente es ésta joven, generosa y sabia nueva dirigencia que nos viene a ofrecer sus mejores años y sus corazones para construir la mejor y más igual ciudad que yo jamás vi.
Cada quien tiene dentro suyo su Mercedes. La mía tiene el perfume de los tilos de la Plaza San Luis, el silencio de las siestas apenas rasgadas por el grito solitario del heladero; es la bicicleta y los bosillos vacíos; son las interminables noches de la adolescencia, el camino a la escuela y la habitante de aquel guardapolvos tableado.
Pero por sobre todas las cosas es la sonrisa de mi hija, que está allí iluminándolo todo.
Brindo por Mercedes, La Valerosa, La Atrevida, La Invencible.
El programa, desarrollado por el Dirección de Medioambiente de la ciudad, busca educar y comprometer a la comunidad en el desarrollo de prácticas que construyan una comunidad saludable. El mismo, anunciado en este medio meses atrás, está desarrollándose dentro del programa “Primeros mil días” y ahora abre la participación a público en general. Juan Cruz Mendía nos contó los detalles.
“7A para el buen vivir”, así se denomina el programa de Salud Ambiental Municipal. Agua, aire, alimentos, abrigo, arte, aprendizaje y amor, son los puntos nodales que se desarrollan en el taller que busca brindar información y conocimiento para un abordaje integral de la salud del ambiente. Mendía aclara: “pero el ambiente es la casa de cada familia. Porque tu casa es tu ambiente”. El programa, inciado por el médico rosarino Julio Monsalvo fue quien también creó este concepto de la “salud comunitaria, del ambiente y del ecosistema”. “Venimos a rescatar saberes y metodologías de gente que ha trabajado mucho con pueblos originarios y familias campesinas”, expresó Juan Cruz y agregó: “Nosotros tenemos la fortuna de abordarlo acá en Mercedes y estoy como emocionado, la verdad”.
El curso dura tres semanas y ya tiene 100 inscriptos que cursarán durante julio y además de enseñar y mostrar cuáles son las necesidades básicas para tener salud, mediante los conceptos que conforman las 7A, tiene un costado material que implica también la entrega de árboles nativos florales, una compostera para cada familia, pañales de tela para quien los necesite, análisis de agua y la posibilidad de realizar un análisis de la casa para ver que se puede mejorar gracias a un convenio con fundación Fovise la cual se dedica a este tipo de tareas.
Las entregas de elementos se realizan bajo la firma de un acta compromiso ya que se pretende educar y enseñar desde el compromiso y la acción de los y las vecinas. Para poder participar del mismo no se necesitan conocimiento previos. En ese sentido Mendía indicó: “Para vivir ya tenemos conocimiento, sabemos cuándo el agua está podrida, está bien o está mal. Son cosas que sabemos y que muchas veces dejamos pasar”. En el taller se trabajará de forma particular y se compartirán diferentes saberes y conocimientos tanto ancestrales como científicos: “Rescatar saberes y socializarlos es uno de nuestros objetivos”, indicó el encargado de ambiente de nuestra ciudad.
Los encuentros son virtuales mediante Whatsapp, de modo muy sencillo. Para quienes estén interesados o interesadas en ser parte de la nueva camada que comenzará en agosto, pueden escribir al mail primerosmildias@gmail.com o llamar al 430355.

Continúa la recuperación y revalorización del espacio de arriba del Teatro Argentino. Ya en su etapa final, colocaron las butacas en la sala “A”: asientos de madera y estructuras de hierro, las originales. “Queda poco y mucho a la vez por hacer” dijo Francisco Dinova, director del Teatro Argentino, al ser consultado por la inauguración del salón. La arquitecta que está a cargo de la obra es Lía Dominguez.
Tras un trabajo de restauración de las sillas, lograron recuperar casi la totalidad de las mismas: “algunas estaban en mal estado por lo que habrá menos que la capacidad inicial de 220”, detalló Dinova a la producción de Meridiano. Respecto a los trabajos que restan, Francisco informó que se tratan de “detalles, electricidad y gestionar y administrar la colocación del telón“, labor que deben licitar.
Las reformas no serán presentadas hasta dentro de un mes aproximadamente y se espera que pueda realizarse con el estreno de una pieza teatral con público presente, siguiendo las autorizaciones y protocolos en el marco de la pandemia del coronavirus.
En una nueva tarde de trabajo en equipo, Mariano Fuaz y tantos otros fotógrafas y fotógrafos estuvieron pegatinando sus fotos en formato afiche. Además, salieron a colocar latas estenopeicas para celebrar el solsticio de invierno.
Desde hace un tiempo Movimiento Andrés viene trabajando en la realización de fotos impresas en formatos de afiche los cuales son colocados en diferentes puntos de la ciudad. Ayer, el grupo de profesionales de la fotografía, lo hicieron en el Complejo Cultural La Trocha.
Además, cada nuevo invierno, y como una práctica desde una mirada lúdica y con mucho de autogestión, amistad y ganas, también colgaron unas latas estenopeicas. Éstas son cámara fotográficas que captan la imagen gracias a la luz del sol durante un período prolongado de varios meses, revelando una imagen diferente a lo que hoy estamos acostumbrados a ver.
Las latas están colocadas en Navarro y Suipacha, Castilla y Mercedes en puntos estratégicos y pidieron no quitarlas. “No hay nada dentro”, explicó Fuaz. “Es una fotografía de larga exposición donde podrá verse el paisaje que observa la cámara”, agrega. El paso diario del sol puede verse en forma de raya o vacío según cuán soleados hayan sido los días a lo largo del período de tiempo en que fue colocada la lata. “Son fotos muy lindas”, cuenta el fotógrafo y profesor “de color azul que no requiere revelado. Tal como sale de la lata puede disfrutarse”. Luego puede hacerse una copia si se quisiera vender. Sin embargo, desde el proyecto sólo se utiliza con fines educativos sin lucro.


Qué esconde el edificio ubicado en 26 y 31, inaugurado hace más de 130 años y una más de las tantas donaciones del matrimonio Lowe. Desde la Comisión Municipal del Patrimonio Cultural y Natural (CUNA) de Mercedes compartieron el relevamiento de la construcción neogótica en pleno centro mercedino.
Mercedes tiene más historia de lo que a simple vista puede verse. De eso trata un poco el trabajo que desde hace siete años vienen haciendo expertos arquitectos y especialistas en CUNA: “de resaltar”. Así lo explica su presidente, el reconocido arquitecto Miguel Ángel Brady. Resaltar, hacer visible, poner adelante, una acción para llamar la atención de alguien. En este caso: “para que vayan quedando en la memoria de todos los vecinos de Mercedes los valores arquitectónicos espaciales y morfológicos que tenemos”.
En este caso, el trabajo es resaltar el edificio ubicado en 26 y 31 y su vivienda lindante sobre calle 26. Ambos donación de Nicolás Lowe y adherentes para la Iglesia Metodista Evangélica. La construcción fue inaugurada el 15 de septiembre de 1889 y la vivienda donada en 1893 la cual serviría como casa del encargado del templo y como primer sede de lo que sería el Instituto que aún hoy funciona en Héroes de Malvinas. “Es un lindo conjunto en un lugar muy céntrico”, comenta Brady y agrega “hay una arquitectura y un simbolismo muy interesante a preservar y mirar con otros ojos estas cuestiones”.
Si bien al día de la fecha la casa e Iglesia están ponderadas y catalogadsa por parte de CUNA aún no están declaradas oficialmente de interés patrimonial. Según contó Brady tienen en la mira presentar en la próxima reunión del Concejo Deliberante el pedido de ordenanza para lograrlo. Mientras tanto, explica, que cada quince días se ocupan de seguir difundiendo más información sobre otros casos similares con el fin de promulgar la memoria patrimonial local y la revalorización de los pasos previos para tener la ciudad que hoy tenemos tal como la conocemos. Además, todos sus profesionales están disponibles para “particulares que quieran tener algún tipo de asesoramiento gratuito sobre cómo mantener su frente, sus espacios o cualquier otra consulta que le puedan surgir a partir de incógnitas o dudas acerca de si tiene valores patrimoniales o no”, detalló Brady.
El informe, realizado en 2002 en conjunto y con el apoyo del programa Corporativo “Community Found” de Dupont, fue coordinado por el equipo de inventario compuesto por los arquitectos Juan C. Doratti, Jorge D. Tartarini, Celina B. Noya y Dora Castañe. De allí, se desprenden los siguientes detalles de construcción:
“Consta en ser una construcción de estilo neogótico y de nave única, posee un acceso central, con un pequeño volumen saliente y un portal de arcos apuntados. En la parte superior, en el vértice del encuentro de las cubiertas, se ubica una pequeña espadaña con cruz de hierro superior. Tanto la saliente inferior como las cargas que acompañan la cubierta de tejas francesas, poseen un tratamiento decorativo e su acabado que simula hastiales escalonados. Sobre los laterales, el templo presenta cinco contrafuertes, tres intermedios y dos en los extremos, y cuatro ventanas ojivales. Rodeando la iglesia, se dispone un parapeto con pilares de mampostería, también de inspiración neogótica, que en su origen tenía una reja de hierro fundido. Este elemento sumado a los amplios espacios verdes que lo rodeaban y facilitaban su contemplación, le otorgaban una presencia mucho mejor que la actual, desfavorecida por las construcciones del entorno, y los deterioros de origen antrópico sobre su envolvente exterior”.
Quienes quieran contactarse con la Comisión Municipal del Patrimonio CUNA pueden realizarlo mediante sus redes sociales y/o a través del mail: patrimoniocuna@gmail.com
El televisor estaba en el lugar de siempre. Nosotros también, sentados a una distancia bastante más lejana de lo que aconseja la comodidad visual frente a un hoy indefinible televisor de tubo. La decisión de mi viejo de evitar el efecto dañino de los rayos catódicos, según un mito bastante extendido en aquellas épocas que nunca intenté verificar, me obligaba a esa pequeña incomodidad.
El hoy prehistórico minicomponente con la radio encendida, ubicado detrás nuestro esta vez, era otro de los ritos que se repetían cuando mirábamos fútbol en mi casa.
Sin embargo, no puedo aún encontrar en mi memoria la razón por la que esa tarde de junio coincidimos, como pocas veces en la casa familiar, Diego, Víctor Hugo, mi viejo y yo. Desde entonces se me ocurrió que era un guiño de la fortuna, pues yo ya no vivía allí y mi viejo debería haber estado trabajando.
Nos acomodamos después de comer, el dial en la extraña y casi desconocida para mí Radio Argentina, con un sonido metálico, telefónico, impropio tal vez.
Los primeros pasos del orgulloso pecho del Diez sobre el césped del Azteca despertaron tempranamente la bronca y los nervios de mi padre: no íbamos a enfrentar a Inglaterra con la hermosa celeste y blanca sino con una camiseta azul, la suplente. Si nunca le gustó que jugásemos con otra que no fuera la querida colchonera, no podía él admitir que justo ese día nuestra selección no esté vestida de Argentina.
Empezó el juego y la mano que solo descubrió -e instantáneamente perdonó- Víctor Hugo, nos fue templando el ánimo.
Y entonces arrancó por la derecha el Genio del Fútbol Mundial. Y todo fue perfecto como nunca antes lo había sido y como nunca lo será. Y nos abrazamos.
Tal vez por primera vez en mi vida adulta me abracé con mi padre y en el apretón fueron, sin dudas, lo que significan para mi cada uno de los centímetros de estos casi 4 millones de kilómetros cuadrados y su gente; las Islas, el dolor por los chicos, el amor al país que en nuestro caso se sublima en un proyecto de una patria justa, libre y soberana que el viejo me legó en cada una de sus encendidas defensas de la industria nacional como pilar del desarrollo; en las maravillosas historias de los Pulqui, las IME, el automóvil Justicialista, la política sanitaria de Carrillo, la educación pública y tantos otros relatos que forjaron mi argentinidad al palo.
Claro que iban también en aquel abrazo la celebración de la belleza, el talento, el coraje, la admiración por esa zurda inigualable, por la inteligencia única del 10. Y la fortaleza de ese cuerpo que lo soportó todo. Diego como síntesis de todas las metáforas de lo sublime. Porque percibimos -inmediatamente y sin que necesitemos decírnoslo- que el gol era histórico, único, inigualable. Todo el fútbol argentino en la red de ellos, una estúpida e inocua revancha materializada en la perfecta combinación de arte, amor, creatividad, rebeldía y bravura.
Y si, también, un apretón de padre e hijo que no hubiera sido posible sin el igualmente irrepetible relato, que nos fue llevando en tempo de allegro vivace hasta el cielo de los abrazos. Porque la conquista y el relato son en mi cabeza inescindibles y partes del mismo estremecimiento visceral.
El grito de gol de Víctor Hugo resultó lo suficientemente largo como para que, luego de nuestros propios locos gritos, podamos escuchar la metáfora cósmica más maravillosa jamás dicha. Y llorar con él y su descomunal agradecimiento.
Y después vino el gol de ellos, la pelota de Tapia en el palo. Y sufrir. Y finalmente sentir que esta vez, en el fútbol, nos tocaba a nosotros.
Entre tantas otras cosas que le debo a Diego está entonces aquel abrazo con mi padre en una época en donde esos sentimientos no se comunicaban, donde no existían los abrazos ni los besos ni los te quiero.
Desde entonces ese fantástico momento viene a mi memoria a emocionarme y a exponer el misterio de la felicidad. La antológica conquista maradoniana me liga a Diego, a Víctor Hugo y a mi padre con el cemento de lo imprescindible. Funde en el mismo oro emocional a la pasión por el fútbol, por las palabras, por la radio y por la Argentina grande, plural e inclusiva por la que muchos dieron su vida y por la que otros tantos queremos vivir.
Pues, si padre me ha legado y transmitido su amor a nuestro terruño; Diego y Víctor Hugo son una insoslayable, orgullosa, referencia ética y cultural; y por ello también parte de mi acervo.
Que la mágica jugada de todos los tiempos haya enlazado lo más profundo de mi identidad con sus gestores, los gestores de lo que se me antoja la alegría popular más grande de nuestra historia contemporánea, me llena de amor y de esperanza. Y me impulsa hacia la ilusión de otros sueños de un bienestar compartido. No tan efímeros, no tan íntimos sino gigantes, colectivos y duraderos. Porque, definitivamente, no se puede ser feliz en soledad.
Una nueva obra musical de Santiago Suárez verá la luz. El disco está siendo editado a seis meses de su partida. El cantante e integrante del reconocido grupo musical folklórico Quintento Tiempo, tendrá su disco con sus últimas grabaciones en estudio.
Así lo confirmó su compañera Stella Dicatarina, al aire de Radio Meridiano. La esposa compartió el primer corte titulado “O canto tonada o no canto nada”, grabado junto a Mario Zaguirre. La canción fue grabada en homenaje a una mujer cuyana que ante el pedido de que grabara otro estilo musical, ella respondió la frase que hoy es canción. Además, es parte de un CD que acompaña un libro que el cuyano Zaguirre, ex integrante de Inti Huama, publicó recientemente.
Sin embargo, esperan poder editar el cd completo con las grabaciones que Santiago grabó en los estudios de Damián Tessore con la ayuda y compañía de su hijo mayor, Santiago. “Le dejó ese legado a mi hijo Santi de que lo terminara y compaginara”, contó Stella. “Le hablaba constantemente, mi hijo se sentaba al lado de él en Mar del Plata y él le explicaba todo lo que tiene que hacer así que tiene todas las indicaciones”. El CD contará con muchos amigos mercedinos convocados y tendrá muchas sorpresas.
El ex integrante de Quinteto Tiempo, quien falleció el pasado 16 de diciembre, pasó sus últimos días en Mar del Plata rodeado de su familia y amigos. Stella, su compañera desde los 15 años, lo recordó como su maestro y protector. “Compartimos tantas cosas lindas que me quedo con todo eso y con los tres hijos maravillosos”, dijo.
Para Stella, “Santiago tuvo una muerte muy valiente”. En sus últimos días de vida, habló a todos en una mesa con los hermanos, los sobrinos, cuñados e hijos. “Nos dio él la valentía”, dice. Su compañera y madres de sus tres hijos compartió su recuerdo de esos últimos días: “Escuchaba música, se comunicaba con sus amigos y nos dejó una enseñanza: esa enfermedad que el tuvo, que nosotros teníamos que aprender a vivir y a disfrutar y además que los disgustos y las peleas y conflictos no sirven, hay que desecharlos. Tenemos que ser unidos todos, las familias que nos rodean y amigos y que lo más importante es el amor y los amigos.”
“Nos dejó muy preparados para su partida. Yo lo recuerdo con mucho amor y me quedo con eso. La tristeza está pero se puede sobrellevar gracias a todo lo que vivimos”, finalizó.
ESUCHÁ EL TEMA ADELANTO