El ciclo de poesía nacido como respuesta casi reactiva a las normas que nos alcanzan hasta hoy, floreció más y más a lo largo de este año. Conectando voces y palabras, historias y paisajes, cada domingo hace brotar una red hacia la cual caer para así sentir el riesgo del vacío y la certeza de la pregunta que cada domingo se vuelve a abrir.
Cada domingo a las 19 horas, desde hace ya más de un año, Verónica Mateo y Pedro ‘Tato’ Deluca, toman las nuevas tecnologías y, como secuestrando el presente, crean una realidad paralela donde habitantes de diferentes partes del país leen sus poemas. A lo largo de la hora que dura el ciclo, podemos ver cómo se forma un arco iris: realidades diversas puestas en la voz y la palabra de poetas del norte, del sur, de más acá y más allá, poetas de noche que no buscaban escribir y poetas de día que de pronto, ahí están: siendo recibidos con afecto, humildad y sobretodo gratitud por el momento presente y el deseo de compartir la palabra.
Los colores de ese arco iris son diversos como la propia identidad poética de cada participante y se mezclan, generando una nueva paleta de posibilidades para participantes y espectadores, la de una poesía abierta, divergente. “Acá se funde, se mezcla”, cuenta Verónica. Y relata: “en la misma noche puede leer un chico de 19 años que escribió una cosa tipo trap, rap (que es poesía)”, remarca, “y un señor de ochenta años de Neuquén reconocido”. Y agrega “la literatura se expresa no solo en los acentos y tonadas porque uno escribe también desde la geografía. Desde la montaña y el valle”.
Los puntos en el mapa marcan Misiones, Córdoba, Catamarca, Buenos Aires, Neuquén y más, dando la posibilidad tan compleja para las y los escritores de acceder a una lectura nacional, un compartir federal debido a un entramado cultural centralista. En ese sentido, Verónica rescata lo bueno en un contexto difícil marcado por la distancia, la ausencia y la pérdida: fue gracias a la pandemia que generaron estos canales, donde dice, “estamos sosteniendo y abrazándonos a través de las redes”.
Del brote y la flor que nacen cada domingo, Tato y Verónica también están generando un tallo fuerte y vital. Fue a partir de la existencia del Ciclo y gracias a su federalidad y diversidad que fueron invitados a participar de otros ciclos y Ferias. En mayo pasado integraron la Feria de Escritores Independientes de Río Cuarto, (Córdoba) en una mesa junto a Poesía Ambiente (Alejandro Arriaga) y CC. Glauce Baldovin (Ana Carolina Lopez) bajo la temática “Militancia cultural, militancia poética”. Entre el 17 y 20 de junio realizarán una réplica del ciclo en el Festival de poesía de Arroyo Leyes (Santa Fe) y, para agosto, parten también virtualmente hacia el norte para estar también con su ciclo en la Feria del Libro de la provincia de La Rioja.
Más de 120 poetas ya compartieron su palabra, recibidos bajo el afecto y el calor de la naturaleza poética que guardan Verónica y Tato. El próximo domingo a las 19 allí estarán una vez más a través de sus redes sociales: @poesiadominguera para quien quiera escucharlo y, porqué no, leer.

De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Tato Deluca, Juan Pablo Bagnarol de Santa Fe; Verónica Mateo y Sebastián Báez de Posadas