Carla Schifini, una vecina de Mercedes que se encuentra de vacaciones en Mar del Ajó, celebró el buen clima de los últimos días y contó que las playas están repletas aunque a la noche se observa menos gente que otras temporadas.
La mujer y su grupo familiar se encuentran alojados en un complejo que “está lleno lleno. Si una familia deja su habitación a la mañana, a la media hora ya está entrando otra”. También en la playa se observa una afluencia masiva, según Carla, y en los restaurantes lo mismo.
Tal vez la baja de veraneantes se nota un poco más en el movimiento de la peatonal, que no está tan abarrotada como otros años. No obstante, Schifini lo atribuyó a un cambio de hábito de las familias. “Ahora se aprovecha más el día y la gente llega a la noche cansada y no sale tanto”.
LOS PRECIOS
Cenar en alguno de los restaurantes tradicionales de Mar de Ajó cuesta, para una famila tipo, unos 90.000 pesos. Esto incluye tres platos (dado que dos menores puede compartir el suyo) más cuatro gaseosas. Un helado en un local característico de la ciudad balnearia sale 5.500 el vaso más chico y $ 8.000 el cucurucho. Por una pizza grande de muzzarella (diez porciones) se pagan 22.000 pesos.
Según estos datos, salir a cenar a un restaurante y tomar después un helado le cuesta a una familia de cuatro integrantes unos 120.000 pesos.
El costo del alojamiento se ubica entre los 70.000 y 120.000 pesos por noche. ¿Una carpa en la playa?: $ 330.000 la semana (algo menos de 50.000 pesos diarios)
Llegar hasta Mar de Ajó desde Mercedes (420 kilómetros) requiere un tanque de nafta lleno. “Hay mucha gente en la ruta, mucha”, mencionó la mujer. La familia viajó hacia allá por las rutas 41, 2 y 11 Interbalnearia, pero dijo que el regreso lo harán por la 6 debido al mal estado que presenta la Provincial 41, aunque para eso deban desviarse unos kilómetros.
Para conformar a los chicos, los choclos playeros cuestan 4.000 pesos. Un dato interesante: ahora también se venden desgranados, en una bandeja, para comer con cucharita.
Helados en la playa desde 3.000 pesos. Licuado: 8.000 pesos el grande. La gaseosa, $ 5.000. Para comprar un souvenir hay que pagar desde 1.500 pesos. Los alfajores se consiguen con muy convenientes promociones.
Carla se dió el gusto de subir este año a la banana inflable que recorre la costa. Cayó al agua en un sector donde la profundidad era de 20 metros, a trescientos metros de la playa. ¡Y vivió para contarlo! Y para seguir disfrutando del mar, que confirma que este año está más limpio y cálido que en temporadas previas.

“Repudiamos como comisión de vecinos y miembros del Comité Nacional de Defensa de Usuarios Viales este (potencial) incremento en la tarifa. Lo que están buscando es aumentar ahora el valor todo lo posible para que cuando llegue el privado que se hará cargo no sea tanto el salto de precio”, opinó.
Entretanto, y después de que el lunes un incidente vial en el paso a nivel de la Av. 1 le costará la vida a una mujer de 34 años, continúan desmalezado la zona que bordea las vías, desde la 1 hacia la estación. En la mañana de este miércoles ya se veían yuyos más bajos entre la 13 y la 17.

Luego de superado el mal momento inicial, Jésica regresó el lunes a la comisaría para consultar si había novedades sobre el maleante y la moto. Le dijeron que el oficial que le tomó la denuncia y prometió revisar las cámaras municipales terminó su turno, y que deberá presentarse nuevamente el miércoles, cuando ese personal regrese, para ver si finalmente obtuvo esas imágenes.
Fue por eso que le dieron el trabajo de encargarse de la edición de los videos. La sesión con Quevedo fue la primera vez en la que Pedro se animó a mostrarle su trabajo a Bizarrap. “Nos juntamos a cenar y le dije: ‘Mirá, armé esta maqueta’. Me respondió: ‘Che, está muy buena, estamos cerca’. Eso hizo que se destrabe algo en mí porque supe que no solamente podía estar en la grabación sino también en la edición”, explicó en su charla con La Viola.
Él mismo consultó con ingenieros que le explicaron que esa emulsión que contiene alquitrán, entre otros componentes, se coloca “más o menos un mes antes de echar el asfalto”. Sin embargo, observó, “todo indica que acá el asfalto lo van a echar dentro de un año”.
Alertó también que, siendo que el paso a nivel de la 103 tiene un ancho de unos 20 metros, la barrera cubre apenas dos metros. “Es muy muy corta”, dijo, aunque sin justificar con esto la imprudencia de algunos automovilistas.