Pudo ser una tragedia: el vehículo, al mando de un hombre joven, chocó en las primeras horas del domingo contra el frente de la casa del médico José María Comesaña derribando la puerta de reja y dos columnas.
El joven conductor, identificado luego como Salvador Rubiero, manejaba a alta velocidad cuando perdió el control de su camioneta Jeep dominio AA957MN en Av. 30 y 19. El vehículo circulaba por la 30 en el sentido de 21 a 17 y al llegar a la 19 e intentar doblar dió de lleno contra la casa del exconcejal y médico dedicado a atender problemas de las vías respiratorias. Eran las 6.50 de la mañana del domingo.
Por fortuna, no hubo que lamentar heridos de gravedad. El conductor y su acompañante, una mujer identificada como Lola Navarro, habían salido de la Fiesta Australiana que se celebró el sábado en el Mercedes Rugby Club y que generó tantas quejas por los ruidos molestos que provocó.
Sesón Comesaña, como se lo conoce familiarmente al médico, contó al aire de Radio Meridiano que se encontraba durmiendo junto a su esposa cuando lo despertó un estruendo. “Lamentablemente, en esta esquina dos por tres hay accidentes de tránsito. Pensamos que habían chocado, nada más. Pero al salir a la calle vimos que la camioneta se había incrustado en la ochava, que tenia dos columnas y una puerta de reja de doble hoja”.
Además de las columnas y la reja, se vino abajo una estructura de hierro que sostenía una enredadera ubicada sobre el frente de la propiedad. “Quedó destruida toda la esquina”, describió Comesaña. El profesional confirmó que la pareja que viajaba en la camioneta no se lastimó a pesar de la violencia del impacto. El propietario agradeció que justo en ese momento no pasaba nadie por el lugar. “Había un hombre sentado junto a la reja, del lado de la 19, que se asustó y huyó con su bicicleta, pero después volvió y me contó que se impresionó mucho por lo que le podría haber pasado”, dijo. El hijo menor de Comesaña regresó a la casa justo media hora después del incidente.
El médico dijo conocer “mucho” a la madre y el padre del conductor del vehículo siniestrado, con los que habló y se puso de acuerdo para afrontar los gastos de reparación a través del seguro. “Sinceramente, no sé si le hicieron el control de alcoholemia (al muchacho)”, aclaró.
“El chico pedía perdón, él y la novia. Pero por la conmoción del hecho casi no hablé con ellos, no les pregunté nada. Cuando llegó el padre, ya me quedé con él y no averigüé nada más”.
La casa data de 1922, conserva 103 años de historia de Mercedes, y las columnas y la reja que se vinieron abajo formaban parte de la estructura original. “Ahora habrá que ver porque no es algo fácil de hacer la reconstrucción, habrá que tratar de que la reparación conserve el estilo”, sostuvo el médico. Si bien la casa no fue afectada de manera directa ya que está construida un metro y medio hacia adentro del terreno, por la ochava se ingresaba al consultorio del médico, que ahora quedó bloqueado. Comesaña esperaba a media mañana del lunes la autorización de la compañía de seguros y de la familia Rubiero para tratar de desbloquear ese acceso.
Intervinieron en el hecho la Policía y personal municipal. No fue necesario convocar al SAME.

A diferencia de otras propuestas de las que participó anteriormente, esta vez el baile no fue una dificultad para la artista dado que ‘Los miserables’ se basa más en el canto y la interpretación. “Uno canta lo que quiere decir, pero no debe haber un salto entre la palabra y el canto, debe haber una continuidad que se abrace a la melodía”, comentó.
Ya anteriormente la artista debió presentar una tesis individual y se inclinó por la obra ‘El color púrpura’, “también sobre un personaje marginal, una mujer de raza negra y de clase baja que busca encontrar su propia voz en una sociedad que no la deja ser”.

Considera que Mercedes es una ciudad amigable para las personas en su situación. “Sinceramente, estoy agradecido, contento de haber conocido gente mayor que entiende los valores, que defiende el valor de la palabra”. Se define como un ser solitario, “que no busca juntas ni nada. Donde veo algo raro ya me voy de ese lugar”.
Su día transcurre entre el sosiego de vivir entre plantas y árboles, y las changuitas que le van surgiendo. “Hago algunas cosas de electricidad; también sé de construcción. Podría hacer una casa desde cero incluso. Sé hacer los planos, todo. Desde los nueve años trabajé en la construcción con mi padre. Con eso me defendí siempre”.
La vecina insistió en decir que “todo esto lo perjudica” al jefe comunal, “cuando los empleados no hacen lo que deben, porque ni siquiera dan aviso de estas cosas. También Atención Ciudadana debería escucharnos y darnos soluciones”.
En el volquete colapsado, dijo, “nosotros vamos y levantamos lo caído y, sin embargo, cada vez hay más cajas. No son del barrio los que tiran. Paran camionetas y bajan, bajan y bajan cosas. No sé de dónde vienen. Es feo”.



