Sebastián Gutiérrez, quien estuvo a cargo del grupo que viajó hasta la ciudad balnearia, contó detalle del operativo en el hotel colapsado.
El cuartel local recibió un llamado del comando regional solicitando ayuda para las tareas de búsqueda de sobrevivientes en el apart hotel Dubrovnik, cuya torre de diez pisos se vino abajo en la madrugada del lunes. Viajaron hacia allá los bomberos Mosquera, Sepúlveda y González, que integran el llamado Grupo BREC, de búsqueda y rescate en estructuras colapsadas. Gutiérrez se incorporó también como parte del equipo.
Una vez en Villa Gesell, los bomberos mercedinos se sumaron a muchos otros de la Región Centro que fueron divididos en dos grupos para organizar las tareas. El grupo en el que trabajó Gutiérrez entró en acción cerca de la una de la mañana y trabajó en la búsqueda de sobrevivientes hasta las 2.30, volviendo a entrar en acción con las primeras luces del día y permaneciendo en el lugar hasta el mediodía.
“El trabajo es muy lento y muy cansador, por eso los turnos son de dos horas y hasta cuatro como máximo”, comentó. “Todo el trabajo se hace a mano, se delimita una zona y hay que sacar los escombros a mano y a balde hasta que quede limpio. Recién después de eso entra la pluma para hacer un trabajo muy cuidadoso. La idea es que no renueva demasiado para que la estructura no se vuelva a caer. Es un trabajo de mucho cuidado, también hacia nosotros. Está latente el riesgo para los rescatistas”, añadió.
Sobre las portentosas grúas que han sido llevadas al lugar dijo Gutiérrez que su tamaño responde a que la torre tenía diez pisos más dos subsuelos, con lo cual son doce las losas que permanecen ahora enterradas “como un acordeón. Se saca ladrillo por ladrillo, entra la pluma y hace lo suyo, se va y otra vez los bomberos, a mano, van sacando lo que está suelto”.
En determinados momentos, un silbato los alertaba de la necesidad de hacer silencio absoluto porque ingresaban los perros a buscar sobrevivientes. Del mismo modo, en otros instantes se accede a la montaña de escombros con una sonda para detectar posibles movimientos.
Según las autoridades a cargo del operativo, unas seis personas podrían estar todavía atrapadas entre las ruinas del edificio. Otras dos fallecieron (una de ellas, la anterior dueña del hotel), y hay una mujer mayor internada en Mar del Plata que se está recuperando.
El equipo mercedino, ya de regreso en nuestra ciudad.
“Las razones de la caída del edificio nosotros no las sabemos. Actuamos sobre lo sucedido pero no preguntamos por qué pasó, nos abocamos al rescate de las personas”, aclaró Gutiérrez. El grupo se trasladó hasta Villa Gesell en el móvil 33 de Bomberos, una combi a la que se sumaron también efectivos de Luján, Riestra, Monte, Cañuelas y General Belgrano.

Todos los involucrados en aquella ceremonia, acordaron fijar la fecha de ese encuentro como el día en que año a año se celebre la actividad en la agenda de efemérides de nuestro país.
El Sr. Guido, propietario del kiosco asaltado, comentó por Radio Meridiano que en realidad fueron dos los hombres que ingresaron al local. “Uno pasó para atrás del mostrador y golpeó al empleado, sometiéndolo a que le dé toda la plata y los cigarrillos. El otro, mientras tanto, robaba chocolates y mercadería”. Las dos personas estaban encapuchadas. “Uno se dio a la fuga mientras el otro seguía golpeando al empleado. Aparentemente alguien vio la situación desde un auto y llamó a la Policía, que llegó justo cuando el segundo se había ido”.
“En lancha, el viaje se disfruta mucho porque en esta época del año en el Delta están presentes todos los colores y todos los aromas”, dijo. El río Carabelas nace en el Paraná de las Palmas y corre hasta el Paraná Guazú, los dos brazos en los que se divide el portentoso Paraná al llegar a su desembocadura en el río de la Plata

