En el Día Nacional del Apicultor, Walter Prunier, de la firma homónima, celebró el incremento en la demanda interna que se viene dando “hace diez o quince años”. No obstante, lamentó que el producto todavía se exporte a tambor cerrado.
Europa y Estados Unidos son los principales mercados para la miel argentina, de la cual se exporta el 94 por ciento de la producción. “Argentina consume muy poca miel, a diferencia de Europa, donde prácticamente no endulzan con azúcar sino con nuestro producto”, contó Prunier. Sin embargo, el consumo interno ha ido dando muestras de un muy lento crecimiento en los últimos tres lustros.
“Es una lástima que, siendo nosotros el tercer exportador mundial de miel, nuestra producción se venda a tambor cerrado de 310 kilos; el fraccionado lo hacen mayormente en el exterior”, mencionó. Apenas el 5 al 7 por ciento de la miel argentina se comercializa ya fraccionada, con destino a Norteamérica sobre todo, precisó el experto.
A pesar de la reconocida buena calidad de la producción nacional, nuestra miel está teniendo que competir internacionalmente con el jarabe de miel chino, derivado del arroz o la remolacha, pero que es difícil de analizar y denunciar como “trucho”.
Prunier cuenta actualmente con unas 1.800 colmenas repartidas en las provincias de La Pampa, Entre Ríos y Buenos Aires. La producción promedio anual es de entre 30 y 40 kilos de miel por colmena. Sin embargo, dijo, “este año, de las 900 colmenas que tenemos en Entre Ríos no sacamos ni un kilo de miel”, ya que la desacostumbrada amplitud térmica provocó la muerte de muchas abejas.

Embargada por la misma emoción, Natalia Zabala cantó el ‘Salve Argentina’ que dio cierre a un acto breve pero de gran intensidad, bañado por una lluvia de papelitos celestes y blancos.
Abel Pintos saluda a la gente al descender del palco ubicado frente al Palacio Municipal.
Radio Meridiano, único medio trasmitiendo en vivo desde el lugar.
Esta tarde en la Trocha habrá música, lecturas y la presencia de feriantes.
Este martes, la situación volvió a foja cero dado que, aunque se colocó el arco, este no cuenta con lector de patentes ni fue levantada una garita de seguridad en el acceso (otra de las posibilidades que se barajaba), y la calle otra vez fue bloqueada con el cierre del portón con candado.