Este 26 de octubre el Museo Municipal de Ciencias Naturales “Carlos Ameghino” cumple 74 años de su creación. Dialogamos con su actual directora Viviana Buide: “Carlos (Ameghino) ha sido y es para nosotros la figura viviente y vale la pena seguir mencionando su enorme tarea”.
Todo comenzó en el año 1947 con un grupo de jóvenes que comenzaron a incursionar en Geología y Paleontología, siguiendo las huellas de Florentino Ameghino, quien realizara excavaciones en la cuenca del río Luján en el siglo pasado. Entre los pioneros de la actividad por aquellos años se encontraban José Fernando Bonaparte, Juan Arnaldo Pisano, Rodolfo Capaccio, Albor Ungaro, Aníbal Cueto, Italo Landi y Octimio Landi.

El partido de Mercedes cuenta con grandes yacimientos fosilíferos que fueron y son inspeccionados y puntos donde se han realizado grandes hallazgos: “Los espejos de agua que tenemos en la ciudad son muy importantes, lugares de muchísimos descubrimientos. Mercedes es un gran potencial de descubrimientos paleontológicos y arqueológicos”, explicó Buide al aire de Merdiano.

En 1965, se definió la creación del Museo Municipal de Ciencias Naturales y comenzó a funcionar en el edificio de calle 26 Nº 512. El inmueble destinado se adecuó a las necesidades del Museo, contando en la actualidad con salas de exhibición, gabinetes y una biblioteca.


Sobre la actual exhibición de paleontología, la especialista contó que es una de las más grandes que tienen en el museo: “Exhibimos ejemplares de varios animales, la mayoría son de nuestra localidad o de ciudades aledañas como San Andrés de Giles. Son muestras de megafaunas, de mamíferos extintos, de distintas especies” y detalló que en dicha sala “hay un perezoso gigante terrestre que fue encontrado en la Estación de García en los años 60-70 y otros descubiertos a principios del 2000 en el Balta. Hay aproximadamente 30 ejemplares o fragmentos de distintas piezas de maga fauna“.

Entre las “estrellas” del museo por el valor científico de estudio que tienen se encuentran pelos fósiles, animales de características únicas en sus cráneos y el tigre diente de sable, entre otros.
También hay otra sala para la sección de arqueología.


Historia del Museo
Orígenes y fundación del Museo
En un tiempo no determinado puntualmente, pero poco antes del año 1947, un grupo de jóvenes integrado por José Bonaparte, Juan Pisano, Rodolfo Capaccio, Albor Ungaro, Anibal Cueto, Italo y Octimio Landi, comienza a incursionar en las disciplinas (en ese momento novedosas para muchos mercedinos) en las que habían incursionado en su momento los hermanos Ameghino. Ellos sabían que por estos lugares vivió e investigó un gran naturalista argentino, que exploró junto a su hermano los márgenes del Río Lujan y realizó vastos descubrimientos
Es decir, ahí se ve claramente la herencia que dejaron Carlos y Florentino, ya que este grupo de jóvenes, fueron influenciados no sólo por la obra ameghiniana, sino también de forma directa por Don Andrés Canessa,, vecino y coleccionista de fósiles de la ciudad de Mercedes que se desempeñó como ayudante de los hermanos Ameghino en las tareas de excavación. Canessa les enseñó y los orientó, siendo el lazo directo entre Carlos y Florentino Ameghino y el que sería el grupo fundador del futuro Museo Municipal de Ciencias Naturales que lleva el nombre de uno de los hermanos.
Lo destacable de este grupo no es sólo el interés, la curiosidad y el amor por el conocimiento, sino que al igual que los hermanos Ameghino eran también, autodidactas:
Ellos planificaban salidas de campo (a las que llamaban excursiones) a las barrancas del Río Luján y Arroyo Frías, a partir de las cuales se empezaron a hacer de varios fósiles y restos materiales que los llevaron a adentrarse en el estudio de las ciencias naturales de una forma más amplia. Es decir, no sólo se juntaban para ir a recolectar fósiles; estudiaban y analizaban cada hallazgo y el suelo de cada excavación, por lo que cada vez investigaban más y eso los llevaba a aprender sobre nuevas disciplinas: geología, paleontología, arqueología, entre otras. Las excursiones fueron cada vez más fructíferas, y con ellas los conocimientos. Suponemos que fue ese el momento donde se plantearon qué hacer con eso: con los fósiles, los descubrimientos, todos los conocimientos.
Y es así que llega el 26 de octubre de 1947…
Ese es el día en el que se funda el Museo de Ciencias Naturales de Mercedes.
Primeramente, lo nombraron Museo Popular de Ciencias Naturales “Carlos Ameghino”, en honor al mérito del hermano, que fue un explorador y técnico excepcional y que sin él ninguna investigación hubiese sido posible. Es el reconocimiento a la figura del que sale al campo y al autodidacta, igual que ellos. Y lo nombraron popular, porque era una manera de acercar todos estos conocimientos y parte de la historia al pueblo mismo.
La fundación se realizó en el edificio donde funcionaría provisoriamente: el salón de actos dela Casa del Pueblo de Mercedes. Es decir, el Partido Socialista cede su local para que pueda comenzar a funcionar el museo
Las primeras exhibiciones de los hallazgos que fueron recolectando durante todo un año, se realizan en dicho local con la ayuda y el asesoramiento de Carlos Merti, el fundador y Director del Museo de Ciencias Naturales de San Antonio de Areco, quien también dona material al museo y se ofrece desinteresadamente a colaborar con los jóvenes en la clasificación del material y en las futuras recolecciones. El Museo ya estaba en marcha y como se podía, crecía continuamente, al igual que el entusiasmo y el compromiso del grupo. Todo se desarrollaba “a pulmón”. Los libros que se incorporaban, muebles, útiles y fondos para las excursiones, provenían de la cuota que aportaban los vecinos que se hacían socios y de donaciones.
Con el inmenso ímpetu de estos jóvenes fundadores, el museo crecía en todos los aspectos de manera perpetua, y en el año 1949, dos años después de su fundación, se realiza la primera publicación, que trataba sobre las características geológicas del Río Luján y el Arroyo Frías. Claramente la apuesta era al desarrollo científico, pero también de la cultura de la comunidad y de la sociedad entera.
Transcurren cuatro años de su creación y la necesidad de salas más grandes crean un serio inconveniente, gran parte de la colección no podía ser exhibida. Hasta que en 1951 las autoridades de la Biblioteca Popular Domingo Faustino Sarmiento, ofrecen un amplio salón para que se pueda exhibir la colección. Es entonces que el Museo se traslada a la Biblioteca, (ya no eran los fósiles recolectados de un par de excursiones…ya había vitrinas, diferentes colecciones, archivos, biblioteca.) Era una mudanza con todas las letras.
En el nuevo espacio se puede mostrar más y a partir de comenzar a exhibir nuevos materiales, se incorpora un panorama mucho más amplio de las disciplinas abordadas.
Mientras tanto la actividad continúa, siempre en el marco de la colección e investigación de nuevos materiales. Pero también surgen nuevos intereses: así por ejemplo se establece una colección de Arte Americanista, realizada por miembros y encargados de la Sección Arte Indígena, quienes durante un largo tiempo modelan esculturas, reproducen figuras y decoran platos de tierra cocida, siempre sobre la base de originales conservados en los museos del país y del extranjero, que hasta el día de hoy componen una parte muy valiosa de nuestro museo y muchas están exhibidas, como las obras del artista y fundador Octimio Landi.
Así, el espacio continúa su marcha y el resultado de ella es notable: con el transcurso de algunos años se llega a un número superior a 2.500 piezas integradas en las siguientes colecciones: MINERALOGIA – PALEONTOLOGIA – PALEOBOTANICA – MALACOLOGIA – ARQUEOLOOGIA ENTOMOLOGIA. En pocos años, el museo había tenido un crecimiento impresionante.
El tiempo y el esfuerzo de este grupo de personas, sumado al interés que cada uno iba desarrollando por estas disciplinas, fueron determinando claramente el avance del Museo, el papel del mismo en la Ciudad, en la comunidad y en la región en general. (recordemos la importancia de toda esta zona y los antecedentes).
Sin embargo, el tema del espacio volvía a presentarse como un gran problema.
Compartir espacios en las instituciones mencionadas, producto de la buena voluntad y la solidaridad, era una solución, pero transitoria. El museo seguía creciendo, cada vez estaba más desarrollado y especializado y necesitaba su propio espacio.
Por esto que mencionamos al comienzo, refiriéndonos a las distintas áreas y funciones que se cumplen en un museo, una institución como esta debe necesariamente contar con un espacio adecuado para cada tarea.
Avanzada la década del 50 se inician conversaciones con el Comisionado Municipal, Juan Muscagorry, acerca de la posible donación de una fracción de terreno ubicada en el Parque Municipal, para “ver la posibilidad de levantar allí un local para sede del Museo”. Esto se logra en 1957 y en 1958 se obtiene la Personería Jurídica para solicitar fondos y poder construir un edificio en el terreno cedido, pero el Gobierno Nacional demora el subsidio y el edificio no puede construirse por falta de recursos.
Pero no todo estaba perdido…los intentos por tratar de conseguir un lugar propio, no cesaron.
Se crea el Museo Municipal
“Una luz en el camino” se abre en 1965. El Intendente de Mercedes, en ese entonces el arquitecto Juan José Marín, empieza a conversar con la Asociación del museo para ponerse al tanto de la problemática que el museo atravesaba y en agosto de ese año, se forma una Comisión Honoraria para tratar de encontrar una solución.
Ese mismo año la Comisión realiza un informe y solicitud y es aprobada en Concejo Deliberante la ordenanza que en definitiva crea el Museo Municipal de Ciencias Naturales “Carlos Ameghino”. Ahí se establece la función de un director y se establece el edificio de la calle 26 como el lugar definitivo para el Museo Ameghino, que es donde hoy nos encontramos.
Pasaron casi 20 años de su fundación hasta que finalmente el Municipio reconoció y comprendió la importancia de la actividad del grupo que componía el museo, su historia, el valor a nivel cultural, social y científico que un espacio como ese tenía dentro de la ciudad. ¡No cualquier ciudad tenía museo propio! Eso significó un grandísimo empujón y estímulo, que abría un nuevo camino por recorrer para el Ameghino y un reconocimiento a todos los que formaban y formaron parte de él.
Este edificio era de la Municipalidad y su construcción data de 1896.
Cumplió varias funciones antes de convertirse en el Complejo Ameghino- Marín. Por ordenanza se había destinado una parte del edificio a la actividad teatral cuya sala, llevó el nombre del intendente “Juan José Marín” – en cuya gestión se aprobó la ordenanza- y otra parte fue destinada al Museo Municipal de Ciencias Naturales “Carlos Ameghino”. Hoy dicha sala forma parte del museo y constituye nuestro salón de múltiples usos.
Entre 1970 y 1972 se construye la Sala de Paleontología, que continúa hasta la actualidad y lleva el nombre de Juan Arnaldo Pisano, uno de los fundadores, eliminándose así el jardín y conectando los dos cuerpos del edificio
“De ayer a hoy: El MCA en la actualidad”
Hasta el día de hoy, el museo cuenta con: sala de arqueología, sala de biodiversidad y paleontología. Una de sus salas lleva el nombre del Doctor José Bonaparte, aquel vecino de nuestra ciudad, miembro del grupo de jóvenes que fundaron este museo y que llegó a convertirse en Director Honorario del mismo y un paleontólogo autodidacta reconocido a nivel mundial. A su vez, el museo cuenta con un laboratorio, un taller y una Biblioteca que guarda gran parte de la historia de este museo y de las disciplinas que lo componen. A lo largo de los años, el acervo arqueológico y paleontológico fue preparándose y acondicionándose en archivos específicos, con los que se continúa trabajando hasta el día de hoy.
También tenemos el salón ya mencionado, (la antigua sala teatral municipal que se instaló junto con el museo en este edificio) donde se realizan charlas y donde solemos hacer los talleres y las actividades.
Actualmente hoy el edificio está destinado solamente al funcionamiento de las distintas áreas del Museo y una pequeña parte a otras dependencias municipales.
En la entrada del Museo se conserva un mural de Octimio Landi, artista mercedino y uno de los fundadores. Por otro lado, también se encuentra la tradicional escultura del Gliptodonte que hace memorable y reconocible al Museo por cualquier vecino o vecina de la ciudad. Ambas obras no sólo enmarcan nuestra entrada sino que también forman parte de la identidad del Museo Ameghino.
Desde sus comienzos hasta el día de hoy, el Museo ha crecido y avanzado afianzándose en la identidad y la cultura sobre todo mercedina, pero también representando una referencia histórica, científica, arqueológica y paleontológica a nivel nacional. Al día de hoy seguimos recibiendo estudiantes y científicos de todas partes del país.
Es por toda esta historia que nuestro museo es un emblema en paleontología, no sólo por la cantidad de fósiles, restos arqueológicos o piezas que alberga, sino también por la importancia y la calidad de los mismos. Si visitan el museo, cada una de las piezas fósiles que van a observar son originales, no son réplicas. Y eso se encuentra en museos con una larga historia, como el nuestro.
Fuente Municipal

Foto de portada: Facebook del museo. Ph: Gigi Jacobs fotógrafa.