“Durante veinte años de transitar por acá les he pagado una fortuna. La ruta tendría que estar impecable y, sin embargo, no están haciendo lo que deberían hacer por lo que cobran”, argumentó la automovilista, oriunda de Chivilcoy.
La mujer, llamada Claudia Montes, se quejó particularmente de la ausencia de demarcación, la falta de iluminación y los pastizales que circundan esa vía.
Lo más extraño de la situación fue, quizás, la reacción y justificación del supervisor que la atendió en la estación de peaje de Olivera: “El dinero a usted paga se está usando para el auxilio”, argumentó. Pero la mujer le respondió que compañeros suyos le han confiado que la ruta no cuenta con servicio de grúa.
La otra justificación del empleado fue que el dinero que se recauda se está destinando a “la obra de Suipacha”. “Treinta años va a tardar en terminarse esa obra; ustedes tienen que conservar en buen estado lo que ya existe”, lo aleccionó la vecina.
Claudia Montes habló sobre esta situación con Radio Meridiano. Recordó, tal como lo menciona en el video, que fue ella quien semanas atrás tuvo que avisar sobre la existencia de “un cráter” (bache) en el kilómetro 143, que ahora sí se encuentra tapado.
Reiteró asimismo como los mayores problemas que presenta la vía que “las banquinas son un desastre, el yuyal es algo impresionante y la ruta no está señalizada. Los días de lluvia no se puede ver la marcación, es algo suicida. La gente del peaje me da un poco de pena: intentan justificar lo injustificable. He hablado con supervisores, con personas con cargos jerárquicos, y ellos sí reconocen el mal estado de la ruta. Y mientras, nosotros seguimos pagando un peaje a la muerte”.
Hace treinta años que Montes, que es trabajadora social y se desempeña en la Justicia Penal Juvenil de la Nación, recorre la Ruta 5 en su ida y regreso hacia y desde la Capital Federal.
“Necesitamos la autovía para evitar los choques frontales, pero no sé cuándo la podrán terminar. La autovía es la aspiración máxima de los usuarios, pero mientras tanto tienen que mantener la ruta existente, que fue abandonada en agosto de 2023. Desde entonces no hay cartelería ni señales, no cortan el pasto, lo mínimo. No cambian las luces quemadas. El abandono es extremo”.
Montes precisó que entre Suipacha y 9 de Julio es donde se producen “los accidentes más dramáticos.
El video que fue difundido esta semana en medios nacionales fue filmado el viernes pasado, luego de que, el lunes anterior, la denunciante dejará una queja por escrito contando las razones de su enojo. “En la nota ya les había puesto que no iba a volver a pagar el peaje hasta tanto no se reinicie el mantenimiento de la ruta. Y fui consecuente con eso”.
“No es por el precio (del peaje) porque ahora están cobrando 1.300 pesos. Es porque cobran por un servicio que no prestan y eso representa una estafa. Además, no ofrecen una vía alternativa al que no quiere o no puede pagar. Estamos presos de esta gente y nos roban descaradamente”.

“Cada vez que hay partido la gente explota, nuestros teléfonos no dan abasto, todos quieren ir a la cancha. Buscan ayuda para poder ingresar”, contó.
Sobre el fanatismo de la gente por el celular López Romera advierte que no es una dependencia totalmente nueva: “Antes dependíamos del papel y la lapicera, y antes de eso, de los libros. Hoy el teléfono rige nuestro funcionamiento social. Dependemos de él para llamar a una persona, porque ya no marcamos números telefónicos sino nombres”.

“Es terrible lo que está pasando, hay tratamientos prolongados que tendrían que seguir cubriéndolos sin dar tantas vueltas“, se quejó una mujer que esperaba ser atendida para averiguar por el caso de su madre, que percibe la jubilación mínima y gasta 38.000 pesos en remedios, “sin retirar la totalidad de lo que realmente necesita”.
Después de mucho pedirlas, los productores contaron en esta edición con pantallas donde pudieron mostrar sus plantaciones y cómo las trabajan. “Porque si no la gente nos dice ‘ya no hay duraznos’, y no es verdad. No hay montes gigantes pero sí hay muchos productores nuevos con pequeñas plantaciones”, aclaró la referente. De hecho, dijo, en esta edición se sumaron cinco nuevos productores a la Fiesta. “No hay por qué tener cien mil plantas para ser un productor de duraznos. Con diez plantas uno ya empieza a ser un emprendedor”.
En esta edición, la Productora del Año fue Belén López, con 88 puntos, seguida por Andrea Giachino y Mariano Sambarino con 85. El jurado estuvo integrado por representantes de la Estación Experimental INTA-Mercedes y de la Universidad Nacional de Luján.