Proyectan crear una asociación cultural en homenaje a Hugo Díaz Cárdenas

La impulsa en París el argelino Paul Cohen, quien trabó amistad con el cantautor y guitarrista mercedino en la capital francesa. “Fue un artista de mucho valor y merece ser reconocido”, afirmó.

 

“La idea se me ocurrió ese triste 22 de febrero (de 2019) en el cementerio Père-Lachaise de París. Muchos de los familiares y amigos de Hugo estaban presentes para acompañarlo en su último viaje. Y como sé que hay muchos latinoamericanos en París, argentinos en particular, pensé en crear una asociación que dé a conocer ese tipo de música”, contó el cantante y guitarrista aficionado.

Cohen había conocido a Díaz Cárdenas quince años antes, cuando el argentino (quien vivió en Europa los últimos 23 años de su vida) colaboraba con el taller ‘Cantar el tango’, dictado por otra compatriota, Georgina Aguerre. “Acá en París hay muchos lugares donde aprender a bailar, pero muy pocos te enseñan a cantar el tango; en uno de esos conocí a Hugo”, contó Cohen. “Tras el fallecimiento, enseguida me puse a querer armar una asociación cultural, pero me topé con la pandemia y todo se detuvo. Ahora estoy pensando que hay aquí dos argentinos que quizás puedan ayudarme. Una es María Laura, una mujer que ya tiene una entidad que organiza peñas y reuniones cultural; el otro es un músico y compositor que además conduce programas de radio. El próximo paso será hablar con ellos para analizar la posibilidad de avanzar con esta idea”, le contó Cohen a Alberto Florella en Radio Meridiano.

La relación de Díaz Cárdenas con Francia nació en 1997, cuando viajó para una primera gira que lo llevó a las ciudades de Lyon y Annecy. De a poco el lazo se fue fortaleciendo, sus composiciones y su acompañamiento fueron requeridos por músicos de prestigio y terminó quedándose. En nuestro país había formado parte del Movimiento Nuevo Cancionero junto a Tejada Gómez, Oscar Matus, Mercedes Sosa y César Isella, entre otros, y del ciclo Teatro Abierto, que marcaron una época en la cultura del país. La estela de su obra es la que ahora intenta rescatar Paul Cohen en París.

“Cenizas”

Por Mariana Cáceres

 

 

 

Me llamo Clara Ortíz y hace catorce años y un día, que no vuelvo a “La Luisa”, mi casa de la infancia.

Unas semanas atrás, recibí un llamado del único cementerio que existe y existirá en mi vida . Una voz afónica y lejana , me ofreció la cremación de los restos de mi madre antes de renovar el nicho por un año más. Acepté y luego de transferir el dinero recibí un e-mail con la fecha asignada para el trámite : un día después del aniversario de su muerte.

Hoy, 6 de enero de 2004 a las 11 a.m ya estoy aquí , después de manejar 354 kilómetros ahogados en caminos de polvo caliente.

Paso el gran pórtico y a la izquierda se encuentra la administración. Me anuncio desde la puerta y una voz detrás de un tabique de durlock me responde:

– Llegó temprano, ya la llamo.

Ese impulso automático de esperar sentada me hace caminar hacia una silla de plástico abandonada en el hall de entrada, pero no me siento. Salgo de la sombra fresca de techos altos y voy bajo el sol del camino de palmeras hasta el Cristo muerto, yacente, con María recostada sobre la gran cruz de la que cuelga el manto sagrado. Pintada de un blanco nuevo y rígido, se compone una escena indiferente a los duelos y a las lágrimas. La cara de la virgen brilla con expresión plástica y un despiadado enduido, borra el tiempo hecho grieta en la piedra caliza. En la base de la escultura se talló una inscripción: “consummatum est” . Y en el mismo segundo que la frase se traduce en mi mente, un hombre bajito se asoma a la puerta y la hace palabra:

– “Ya está hecho … el formulario , pase a firmar” .

Su particular estatura me hace recordarlo; no su cara, no su nombre que nunca conocí. Y ahora, al saber que siempre estuvo aquí, me sorprendo al sentir una extraña y familiar tranquilidad. Pasaron los años pero no tantos todavía: el hombrecito aún existe y yo también.

Buscando un bolígrafo en la cartera, toco el llavero de la casa hundido en el fondo del bolsillo y pienso en todo lo que quedó allí atrapado, al igual que en estas bóvedas abandonadas sin muertos, con cadenas y candados encerrando un pasado que también se desvaneció.

Firmo la autorización para que lo hagan sin mí y me avisen cuando tenga que pasar a retirar las cenizas. El hombre tiene una vieja Parker verde en su mano.

– ¿Va a visitarla ? No vino el florista hoy.

– Ya me voy, gracias y buenos días – le respondo con la confianza de no ser juzgada.

Antes de irme , le saco una foto a la lámpara apagada símbolo de la vida eterna y de fondo a la copa de las palmeras con un cielo celeste sin nubes. Tengo sed . Se desploma el calor del mediodía sobre los últimos doce kilómetros que me faltan recorrer. Lleno la botella con agua del dispenser que está al lado de la silla de plástico y salgo para “La Luisa” sin pensar para no arrepentirme.

El último tramo es el camino de las alamedas, refresca un poco bajo esta sombra tupida de verano. De lejos lo veo al casero, que levanta la mano para saludarme. Toco bocina y sigo. Sigo sin pensar para no retroceder. Me detengo unos doscientos metros antes de llegar, con la idea de caminar consciente esos pasos que di tantas veces en sueños y también en pesadillas.

Tomo las llaves, la lapicera mas una libreta que compré especialmente y avanzo con todo en las manos.

Hace catorce años, con el amanecer, llegué a La Luisa cuando mi madre acababa de morir. Ese mismo día, por la tarde, se hizo el sepelio. Volví a la casa a recoger mis cosas y algunos documentos necesarios para trámites. Del resto se ocuparía el casero. A modo de despedida recorrí las habitaciones, el comedor, la sala de estar y de la cocina me llevé una lata antigua de té Mazawatte .

No me animé en ese momento a leer todas las palabras que mi madre había escrito en las paredes de la casa, palabras que se iban debilitando en su memoria, que perdían significado día tras día y necesitaba retener de algún modo. No quise descifrar los recorridos de sus pensamientos, ni enterarme de lo que fue importante para ella y se resistía a olvidar. No pude o no quise llevarme a Buenos Aires esas palabras que nunca serían mías, las dejé ahí como quien deja una radio prendida, pensando que tal vez algún día , volvería a buscarlas.

Ese día es hoy. Pongo la llave y entro dejando la puerta abierta para no sentirme tan en soledad con la historia que había quedado encerrada allí. Abro las ventanas para que los sonidos de afuera (un pájaro, el molino de viento o un tractor a lo lejos ) me rescaten del silencio de la casa por si me pierdo en él como en un laberinto.

Abro mi libreta y empiezo a anotar : “Cora la mujer de Pedro el casero” , “ veterinario Santiago ”, “La Luisa es mi casa”, “me sale bien la tarta de manzana” , “ Louis Armstrong”, “Perdoname Ernesto” , “viví en Madrid siete años“, “mi perro Rex” , “Clara, Amelia y Toto“, “Toto murió“ , “salamandra”, “me llamo Mercedes Acuña” ,“Olavarría” , “Acacia negra”, “Clara es mi hija”, “Mecha y Toto”, “me gustan primavera y otoño”, “nació el 4 de marzo de 1970”

No puedo imaginar la soledad que sintió cuando las palabras escritas en la pared ya no le recordaron quién era y se olvidó de si misma. Cuánto desconcierto al descubrir que sus anotaciones ya no la ayudaban a regresar al lugar conocido y de certezas que había intentado retener: su propia vida.

Anoté en la libreta todas sus voces para sacarlas de la casa y reunirlas al fin con mi madre en forma de cenizas. Mucho antes de su muerte se habían separado, y ya era hora de que se volvieran a encontrar.

“Soy Mercedes”, “laurel”, “guitarra”, “alameda“, “Clara en su bicicleta roja”.

 

 

Este fin de semana, ritmos urbanos, rock y cine bajo las estrellas en La Trocha

“Con estos eventos estamos tratando de recomponer el tejido social recuperando parte de lo que nos quitó la pandemia”, afirmó el intendente interino Matías Dematei al anunciar las actividades.

 

Hoy desde las 18.30 hs. habrá música en la reapertura del Galpón de la Juventud con el evento denominado ‘Mercedes Hip Hop’. “Va a estar repleto de artistas de diferentes artes y lo haremos un poco adentro (música y dj’s) y un poco afuera (grafitis y feria americana)”, anticipó Lucila Villoslada, quien está al frente del área de Juventud del Municipio. “Sabemos que el trap, el rap y el hip hop son géneros que atraen mucho a los preadolescentes de 12, 13 o 14 años, que pueden acercarse con su familia ya que se va a armar un ambiente lindo, ameno, donde se podrá escuchar y conocer a los artistas locales que tenemos”, agregó.

Mañana sábado, en tanto, se realizará un evento bautizado ‘Rock en el Galpón’, desde las 21 y con entrada libre y gratuita. Por desarrollarse en un espacio cerrado será obligatorio presentar el pase sanitario para poder ingresar.

Por otro lado, el domingo a las 21 hs., en el sector de La Trocha cercano a la Av. 29, dará comienzo el ciclo ‘Cine bajo las estrellas’ con la película ‘La odisea de los giles’, de Sebastián Borensztein, con las actuaciones de Ricardo Darín, Verónica Llinás, Luis Brandoni y Chino Darín, entre otros. Los vecinos pueden acercarse con sus sillas y reposeras para disfrutar de la proyección, que es posible gracias a un convenio firmado entre el Municipio y el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa).

“Queremos que el vecino vuelva a compartir su alegría”, dijo Dematei. “Mercedes se ha convertido en un polo turístico al que se acerca mucha gente, y ya sabemos que eso trae generación de empleo”, evaluó.

 

 

Los nuevos desafíos de Julio Lagos

El respetado periodista y conductor retornará a su gran amor, la radio, a partir de enero. Conversó con Radio Meridiano sobre su trayectoria y las características de este regreso.

 

Desde el 3 de enero, de lunes a viernes de 21 a 23 hs., Lagos hará “La radio sos vos” por AM630 Rivadavia. El mismo día en que festeja 77 años de vida abrirá la puerta a un nuevo ciclo en el que estará acompañado por Hernán Rapela (folklore y tradiciones populares), Gabriel Soria (tango), Cristina Saavedra (jardinería), Diego Dodici (cultura biker), Daniel Artola (libros), Juan Carlos García Bisio (música), Silvia Rojas (milongas) y Aníbal Pastor (cocina), entre otros columnistas. Lo entusiasma pensar que su voz resonará en más de ochenta emisoras de todo el país y que incluso traspondrá las fronteras de la patria (“de 19 a 21 hs. nos podrán en Miami, por ejemplo, siempre en vivo”).

“Estoy muy entusiasmado con este regreso”, confió Lagos en diálogo con Alberto Florella. “Siempre ha tenido una curiosidad que me hizo avanzar. Este nuevo programa tendrá características personales, por supuesto, pero también voy a tratar de hacer algo distinto de lo que he hecho hasta ahora”, anticipó.

Parte de la columna vertebral de la radiofonía argentina, Lagos recuerda como un hito en su carrera el ciclo “Trasnoche Segba”, de 1972, tal vez el primero en convocar a la audiencia ya entrada la noche, “que demostró que la vida transcurría intensamente las 24 horas”.

“Charlando las noticias”, “El programa es usted” y “La mañana de Julio Lagos” (desde 1979), en radio; “Sábados circulares”, “La campana de cristal” y “El show creativo” en televisión, son algunos de los títulos que jalonaron su paso por los grandes medios. Ganador de los premios Konex, Martín Fierro, Ondas, Argentores y Santa Clara de Asís, entre más, se asoma ahora a un nuevo desafío que asume como un acto conjunto. “Nadie es quien es por sí solo”, concluyó.

“El 24”

Por Mariana Cáceres

 

¿Dónde te encuentra el calor silencioso de la siesta? Recorriendo aburrida el techo, las molduras, los caireles de la araña: redondos, alargados como gotas, biselados con forma de rombo y envueltos en olas de olor a pollo que llega de la cocina.

Afuera, el cielo brillante encandila las calles insoladas y vacías.

La luz del sol enciende el asfalto y entra por las rendijas de la celosía entreabierta como tus ojos. Viajás adormecida por las miles de partículas que flotan en esa claridad filtrada.

Son tres los que se recostaron en la cama de la abuela, el cuarto más fresco, las almohadas más tiernas. Hay colchones en el piso y un catre viejo en la salita.

La prima creció, tiene piernas largas, cola firme de jugar al volley y las uñas de los pies pintadas de rojo. Te encanta. No se tapa con la sábana, no tiene tu vergüenza. Escuchás el zumbido afónico de todos los ventiladores de la casa: los de techo, los de pie, los de piso, y uno chiquito de mesa que desde la cómoda te tira aire a los tobillos y a ella le hace volar el pelo largo sobre su espalda perfecta.

Prendieron el aire acondicionado para refrescar y ya lo apagaron. Alcanza con los ventiladores, dicen las mujeres, mientras sudan el patriarcado del horno encendido.

La mayonesa casera que solo se prepara para Navidad llenó hasta el tope la licuadora grande de vidrio que ahora se detuvo,  el cuchillo picando sobre la tabla de madera también se detuvo, alguien cerró el toldo para oscurecer y echó flit. Pasa una moto quebrando la calma pueblerina… Escuchás a lo lejos el pedalear destartalado de una bicicleta con un timbre que suena en cada pozo sin que lo toquen. Te preguntás quién es, hacia dónde va, con quien pasará esta noche. Desde el centro de la manzana llega el chapoteo en una pileta vecina. Mientras una cabeza se hunde en el agua fresca enmudeciendo todos los sonidos, vos estás acostada panza abajo mirando los regalos que asoman por la puerta entornada del ropero. Los esconden esperando sorprender cuando ya nadie cree en nada, pensás. Los esconden quizás para recuperar algo de cuando sí se creía. Días llenos de rituales que van desde no poder abrir la heladera o cortar la banana al final para que no se ponga negra, hasta actualizar la marca de estatura en la pared y confirmar que el tiempo pasa.

Los manteles se lavaron y tendieron a la mañana. Ya estarán secos flameando en el alambre al fondo del patio.

Un auto estaciona cerca de la ventana a la sombra de los tilos. Son ellos, cuatro golpes de cuatro puertas que se cierran. Ya estamos todos, susurrás entre los barrotes de la cama. Llegaron temprano este año. Son los últimos en llegar porque vienen de lejos. Dos timbres cortos y conocidos. De la llave puesta en la cerradura, cuelga un llavero con una campanita que suena al abrir la cancel. Se corre el toldo, se abre la heladera para servir limonada fresca en los vasos largos, los verdes. Se cierra la cocina para que el calor no salga y al fin prenden con ganas el aire acondicionado. Llegó el hijo mayor, el que preside la ceremonia de armar la mesa grande con la fuerza del legado y el mandato. Se descuelgan los manteles y se planchan, se sacan los cubiertos y se enciende la radio.

La prima aparece en el comedor saludando en bombacha y con ese único gesto de confianza, deja en claro que estamos  en familia consiguiendo así, que el concepto de cotidiano cambie su frecuencia de diario a una vez por año.

Y vos la seguís tímida caminando en patas por el pasillo, pisando las luces del árbol que se reflejan en el mosaico  brillante. Tu vestido recién planchado para la noche cuelga de una percha en el tirador del placard. Oís la ducha prendida en el baño, la banana ya está cortada en la ensalada de frutas con cubitos de hielo y el horno, apagado.

Brilla el aceite del Sapolán en el agua quieta de la pileta vecina. Bajó el sol.

Alguien riega la vereda para refrescarla. Y entonces, justo antes de saludar a todos, respirás profundo y te guardás para siempre ese perfume a tierra mojada.

 

* Publicado en la revista Sinécdoque.

“Todos tenemos una semilla dentro, pero sólo algunos la cultivamos”

Micaela Chauque, artista multifacética nacida en la comunidad Finca Santiago, cercana al encantador poblado de Iruya, estrenó un nuevo tema y repasa su carrera de más de dos décadas.

 

A propósito del lanzamiento de la canción “Tinku de paz”, que grabó junto al jujeño Antonio Olarte y que llega hoy a las plataformas digitales, la vientista, compositora, cantante y bailarina conversó con Radio Meridiano desde Tilcara, donde se encuentra radicada. “¿De dónde viene mi interés por la música? Eso es algo que nace con nosotros; todos tenemos una semilla dentro, pero sólo algunos la cultivamos. Yo fui una de ellas. El arte siempre estuvo presente en mi vida”, afirmó.

Creadora del Encuentro Nacional de Mujeres Artistas de la Quebrada, colaboradora habitual de bandas como Divididos y La Delio Valdez, y ganadora de un Premio Gardel en 2019, Micaela desborda de orgullo cuando cuenta que fue la primera mujer a la que el Consejo de Ancianos de su comunidad le permitió tocar sikus y quena en las fiestas ceremoniales. “Yo tenía la experiencia del escenario, pero esto es distinto. En la comunidad hay determinados roles establecidos, y poder ingresar ahí me convirtió en una integrante más”, confió.

Lleva editados tres discos, desde el inaugural “Instrumental de la quebrada”, de 2003, pasando por “Quenas y sikus en vivo” (2008) y el más reciente “Jallalla”, lanzado en 2018. “Un disco con otro tipo de producción, con el que quise que mi música trascienda las fronteras del folklore”, lo describió. Fue por este último registro que ganó el Premio Gardel en el rubro Mejor Álbum Folklórico de Artista Femenina.

Todos los discos de la artista salteña se encuentran disponibles desde este año en las plataformas digitales. “Hay que aprovechar todas las herramientas de que disponemos para la difusión”, reconoció, invitando a escuchar “Tinku de paz” en el que juzga un tiempo propicio para compartir su mensaje.

Música que baja de los cerros

El espectáculo “Vamos pal’ Norte” invita a embarcarse en un viaje musical entre ritmos andinos y aroma a albahaca.

 

Mañana desde las 21, un grupo de destacadas artistas locales, junto a invitados especiales, se presentarán en La Cultural Dumer (calle 10 entre 31 y 33). Son ellas Virginia Altube (llegada recientemente desde Córdoba), Mariel Solari, Alejandra Ahumada y Marilina Erramuspe. En la travesía que emprenderán por el rico paisaje musical del Noroeste argentino las acompañarán Thiago Camerano (de San Andrés de Giles) en charango y Marcelo ‘Tano’ Giorgione en percusión.

“Es la tercera vez que me convocan a sumarme y estoy más que entusiasmada. Vamos a pasar una noche muy linda, musicalmente muy rica”, contó Ahumada en diálogo con Radio Meridiano.

Las entradas anticipadas se consiguen al valor de 500 pesos llamando al 2324-693869. O bien el día del show, en la puerta de La Dumer, a 600 pesos.

Un año sin la voz y la figura de Santiago Suárez

Uno de los artistas más importantes que ha dado la ciudad, fue además médico y primera voz del Quinteto Tiempo, un conjunto que dejó una huella en el cancionero popular argentino.

 

El fallecimiento del guitarrista y cantante el 16 de diciembre de 2020 representó “una gran pérdida para la música nacional”, opinó su hermano menor, Antonio Suárez, al recordarlo en diálogo con Radio Meridiano. “A lo largo de su vida, Santiago nos dio mucha luz y amor, fue una persona extraordinaria”, aseguró.

“Para mí en lo personal fue un referente, un maestro, el que me enseñó a tocar la guitarra, el que me hizo conocer una peña, en el que llevó al centro tradicionalista”, mencionó Suárez. “Para todos nosotros ha sido una presencia muy grande, que marcó un antes y un después en la familia”.

Con su registro de tenor y su presencia luminosa sobre los escenarios, Santiago Suárez se incorporó en 1971 al Quinteto Tiempo, conjunto de origen platense que había sido creado cinco años antes. Con el grupo conoció la gloria y también la persecución en los años de dictadura. Grabó varios discos, giró por Latinoamérica y Europa, recibió elogios de Mercedes Sosa y Horacio Guarany, conoció a Salvador Allende y a Zitarrosa.

“Tuve el honor de reemplazarlo en el Quinteto y estar con ellos seis años”, contó Antonio Suárez, quien anticipó que el próximo 9 de abril se realizará un homenaje musical a la figura de su hermano en el Teatro Argentino.

Una dolencia muy corta lo arrebató de este mundo. “En el término de un mes lo perdimos”, lamentó Antonio. Queda su recuerdo perenne, la gratitud por su trabajo en favor de las causas nobles, y su tema ‘Mercedes, mi pueblo verde’, uno de los más bellos que se han escrito en honor a la ciudad.

Perla Argentina Aguirre y una defensa de los sonidos criollos

Hija del recordado compositor Arsenio Aguirre y ex pareja de Antonio Tarragó Ros, la cantautora repasó con Radio Meridiano su historia personal y presentó el Instituto de Mujeres Trabajadoras de la Actividad Musical.

 

El chamamé y la tonada, Mendoza y Rosario, el canto y la guitarra. A dos puntas transcurrió la vida de la artista nacida como Angélica Argentina, pero que adoptó para siempre el nombre que la burocracia impidió que sus padres le dieran.

Vino al mundo a orillas del Paraná, aunque a los seis meses ya respiraba aires cordilleranos. Contratado por Tito Francia (“un adelantando en lo musical”), Arsenio Aguirre y su esposa Blanca Chazarreta resolvieron afincarse en tierra cuyana. “Aún hoy mi corazón está repartido”, confesó Perla en una cálida charla que mantuvo con Alberto Florella por Radio Meridiano.

De aquellos años viene su amor por la tonada, a la que ahora -anunció- se buscará convertir en Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, como ya ocurrió con el más característico ritmo litoraleño. “Hoy la música de Cuyo está soslayada, como antes le tocó al chamamé”, comparó.

Si sabe de las luchas que ha tenido que librar el chamamé es, en parte, por la relación afectiva que la unió a Antoñito Tarragó Ros, con quien se casó en Rosario antes de irse a vivir a un hotel en Buenos Aires. “En ese entonces el chamamé era considerado un arte menor. Yo me podía defender con la guitarra y cantando los temas de mi padre y de otros grandes autores. Todavía no era autora ni compositora, aunque ya escribía en prosa. Tocaba en las peñas elegantes, en La Salamanca, El Palo Borracho, El Hormiguero, y con eso vivíamos. Porque a Antonio no le daban trabajo. Le decían: ‘el chamamé no es para este lugar, es para el conurbano, para la bailanta”, recordó.

“He llorado mucho por esa discriminación hacia Antonio y hacia el chamamé”, admitió la artista, a la vez que confirmó el afecto que aún la une con el acordeonista, con quien tiene una hija en común, Irupé. “Sentimos admiración y respeto mutuo, y debo agradecerle que ha rescatado muchas obras muy importantes de mi padre”, agregó.

Académica titular de la Academia Nacional del Folklore, confió que en ese ámbito se han venido analizando “los sonidos muy violentos que ganan espacio en el folklore con el solo fin de levantar al público”. En ese sentido postuló que “deberíamos regresar a los sonidos más criollos”.

El presente de Perla Aguirre está ligado a la reciente constitución del Instituto de Mujeres Trabajadoras en la Actividad Musical Argentina (IMTAMA), creado por iniciativa de María Eugenia Díaz (hija del recientemente fallecido Coco Díaz) y un grupo de artistas de distintas vertientes.

“Es un proyecto enfocado en la formación de autoras y compositoras, que las hay, y muchas. Como en toda la sociedad, también en la música se le ha dado mayor prioridad al hombre. Por eso nace el IMTAMA, para tratar de enmendar esa ausencia”. La acompañan en esta cruzada por la capacitación y la gestión cultural colegas como Inés Bayala, Claudia Santos, Liliana Maturano (Tormenta), y en calidad de adherentes María Ofelia, Angela Irene, Carolina Peleritti, Claudia Puyó, Roxana Carabajal y Mónica Abraham, entre otras.

DrumRitmia despide el año en La Gotera

La banda de percusión dirigida por Marcelo Giorgione actúa este viernes en el espacio cultural de Av. 29 y 42, con el multiinstrumentista Alejandro Franov como invitado.

 

La presentación será a partir de las 22 hs. y estará dividida en dos grandes sets, uno para escuchar y otro para bailar y desatar la algarabía propia del cierre de año. Luis Vivas, uno de los integrantes del grupo, contó que la llegada de Franov (quien supo acompañar a Luis Alberto Spinetta) es posible gracias a la amistad de trabó con Giorgione durante una gira por Japón. Además de tocar en La Gotera, Franov dictará un taller de improvisación en horas de la tarde del viernes.

Respecto de DrumRitmia, Vivas sostuvo que “tenemos un público pequeño pero muy seguidor. Es que Mercedes tiene muchas expresiones artísticas y a veces resulta difícil que te reconozcan”, admitió. “Somos una banda exclusivamente de percusión que en sus temas habla de ecología y de otras problemáticas actuales. Buscando tener una presentación visual fuerte y sumar artistas de otras disciplinas que nos enriquezcan”, comentó.

Con unas cuarenta presentaciones en su haber, el grupo volverá a presentarse entonces este viernes en La Gotera. Las entradas anticipadas se consiguen en las redes sociales de Drum Ritmia o a través de los integrantes de la banda, a un valor de 500 pesos.

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