En el Día Mundial de la Obesidad, la nutricionista Florencia Ferrarazo alertó sobre el aumento de de la búsqueda de información sobre alimentación a través de Internet.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), desde 1995 la obesidad se triplicó a nivel global afectando a más de 800 millones de personas. “Y pasa mucho que alguien tiene diabetes u obesidad y consulta en las redes qué puede comer y qué no. Ahora se habla mucho de una inyección para bajar de peso, por ejemplo, que la recomiendan a menudo personas que no tienen la formación correcta como para garantizar que algo va a dar resultado”.
“Las personas somos diversas, todos los cuerpos son distintos, y sentir que existe una solución general para todos por igual es incorrecto”, remarcó.
No obstante, la profesional del Hospital Blas L. Dubarry reconoció que las viejas tablas de peso por talla “están hoy un poco obsoletas”. Sobre todo, porque “dejan por fuera nuestra carga genética, de dónde venimos, cómo son los cuerpos de nuestra familia, con qué recursos contamos y cuál es nuestra calidad de vida”.
CANONES ESTÉTICOS
Ferrarazo reconoció que las nuevas generaciones visitan “poco” al especialista en nutrición. Los que van a la consulta, admitió, lo hacen mayormente porque les preocupa alcanzar ciertos estándares estéticos que dominan la sociedad. “No vienen tanto por la salud y ahí es donde hay un problema”. Medir la salud con la vara de la estética puede resultar peligroso. Es por ello que instó a la población a hacerse con controles de salud anuales.
A la casi obligación moderna de ir al gimnasio, la profesional le contrapuso la importancia de “hacer actividades que nos gusten. Salir a caminar porque ‘me lo dijo el médico’ es difícil de sostener cuando el resto de la vida de la persona no acompaña. Es no es buscar el bienestar”.
Respecto de la alimentación, Ferrarazo reconoció que en la actualidad las familias disponen de muy poco tiempo para la cocina casera y la industria ha avanzado ofreciendo productos faciles de cocinar, sabrosos y rápidos de comer, pero con gran cantidad de aditivos que provocan excesos de azúcar, sodio, grasas, etc.
En cuanto a la Ley de Sellos reconoció que aparecen en “productos que no están prohibidos, pero al menos te alertan para que comas sabiendo qué te llevás a la boca. Contando con esa información yo decido qué hacer con eso”.
Con todo, la nutricionista (que forma parte del Programa Alimentario Municipal) dejó en claro que “el problema no es la gordura. No podemos afirmar que una persona es o no saludable solamente por el cuerpo que tiene. Por eso hay que hacerse los controles de salud regularmente y mantener una vida activa con cosas que nos gusten, porque la salud mental también está en juego”.
Un dato final que aportó Ferrarazo nos deja reflexionando: la Argentina es el segundo país con trastornos de la conducta alimentaria en todo el mundo. “Es esto así porque en acá los estándares de belleza son muy estrictos”, concluyó.