El mercedino Maximiliano Melgar participó de la manifestación en repudio a la Reforma Laboral que se realizó el miércoles frente al Congreso, en la que fue detenido. Habló con Radio Meridiano sobre cómo se suscitaron los hechos y cuál será su postura de ahora en adelante.
El proyecto de ley impulsado por el oficialismo era tratado ese día en la Cámara de Senadores y recibió media sanción, pasando ahora a Diputados. Cuando se desconcentraba la mancha de la que participaba, Melgar -que forma parte del espacio Patria Grande, de Juan Grabois- sufrió una “persecución”, junto a otros jóvenes, y resultó apresado por la Policía.
“Fue una cacería lo que vivimos, pocas veces he visto este nivel de persecución, aun habiendo participado de manifestaciones como la de la Ley Bases, donde también hubo problemas, pero nunca como ahora. Nos empezaron a gasear y nos fueron corriendo como diez cuadras, hasta la 9 de Julio, tirando incluso balas de goma”, relató por Radio Meridiano.
“Por supuesto que no les importó si había personas mayores, con problemas de salud, mujeres con niños que quizás habían salido a hacer una compra en un comercio. No les importó nada, avanzaron con el carro hidrante y disparando”, continuó. “En un momento se adelantaron las motos y se nos vinieron encima tirando a quemarropa. A los que nos pusimos adelante para defender a los compañeros fue a los primeros que agarraron. Necesitaban tener unos cuantos detenidos como para justificar semejante operativo y semejante gasto”.
Melgar dijo haber recibido “algunos palazos”, pero se encuentra bien de salud. Peor suerte tuvieron otros manifestantes a los que, según él, “les patearon y abrieron la cabeza, y después ni siquiera llamaron a la ambulancia. Hubo un nivel de crueldad y una falta de humanidad pocas veces vista”.
Melgar regresó a nuestra ciudad el jueves a la madrugada, después de haber estado detenido hasta la medianoche del miércoles. Intercedieron por él y los otros apresados el propio Juan Grabois y la diputada nacional de origen mercedino Sabrina Selva, entre otros dirigentes.
INFILTRADOS
Los peores problemas comenzaron cuando ya en la plaza quedaba poca gente. Si bien los gremios organizadores habían comunicado que permanecerían hasta las 17 hs, a las 15.30 las principales columnas empezaron a retirarse. Fue entonces que la Policía avanzó sobre los que quedaban.
“Fue una de las manifestaciones más pacíficas de los últimos tiempos. Yo no ví actos de vandalismo. Vi después en las redes algunos videos y está claro que se trata de infiltrados, que estaba todo armado”, justificó.
“Es un mensaje de miedo que se le da a la gente que en algún momento piense en movilizarse “, interpretó Lucía Florella desde los estudios de Radio Meridiano. “Es así. Había una necesidad de mostrarle a la sociedad un disciplinamiento, mostrarle quién es el dueño de la calle”, confirmó Melgar. Con todo, reconoció que “en un momento la gente reaccionó porque es de carne y hueso, y cuando le estás pegando u hostigando, siempre hay uno que no se queda de brazos cruzados”.
De todos modos, Melgar no se sintió amedrentado y prometió “seguir estando porque no es momento de bajar los brazos. Quieren apagarnos pero nosotros debemos mantener la militancia y tratar de convocar al resto del pueblo. En algún momento se van a tener que ir, porque el pueblo se va a cansar y se los va a hacer saber. Mientras tanto, hay que seguir poniéndole el cuerpo”.