Fue en el centro clandestino de detención El Vesubio, en diciembre de 1977. Héctor Germán Oesterheld llevaba ocho meses secuestrado y sabía de la muerte de dos de sus cuatro hijas. Su salud estaba muy deteriorada.
Ahora que la serie de Netflix protagonizada por Ricardo Darín en un éxito en la Argentina, en Latinoamérica y en países tan lejanos como Turquía, Singapur, Alemania e Italia, la historia de vida del creador del cómic ha vuelto a visibilizar lo peor de la última dictadura militar.
El célebre guionista de historietas, ligado a la agrupación guerrillera Montoneros desde principios de los años ’70, fue secuestrado en 1977 y recluido en el centro clandestino de detención conocido como El Vesubio, donde algunas personas lo vieron a fines de ese año y compartieron con él un cigarrillo y una charla. Pero se cree que los últimos en verlo con vida fueron tres vecinos de Mercedes, Javier Casaretto, Juan Carlos Benítez y Arturo Chillida, que habían sido detenidos a fines del ’77 y permanecieron en El Vesubio hasta mediados de enero de 1978.
Para entonces, Osterheld tenía la cabeza vendada y su salud se encontraba muy deteriorada, coincidieron en contar. Sabía del asesinato de dos de sus cuatro hijas y, aparentemente, durante su secuestro le fue informado el asesinato de las otras dos (eran cuatro en total). También fueron desaparecidos en aquel tiempo sus dos yernos y dos criaturas que estaban en gestación al momento en que sus madres fueron arrestadas. La única sobreviviente de la familia fue la esposa del autor, Elsa Sara Sánchez, quien falleció en junio de 2015.
AQUEL ENCUENTRO
Juan Carlos Benítez conversó con Radio Meridiano sobre aquel encuentro con Oesterheld la noche del 29 de diciembre de 1977. “Por esas cosas del destino -evocó-, ese día los guardias permitieron por un instante que nos quitáramos las capuchas que solían usarse en los campos de detención. Charlamos un poco entre los que estábamos ahí y salió el tema de la historieta. Entonces yo conté que seguía a un personaje llamado Ernie Pike, que salía en la revista Hora Cero. Y una de las personas que estaba ahí me dijo ‘yo soy Ernie Pike’. Era Oesterheld. Siguió hablando de eso y de ‘El Eternauta’, y con bastante ingenuidad mencionó que estaba esperando que le publicaran unos trabajos que tenía pendientes”.
Benítez recordó al guionista y escritor “con un vendaje en la cabeza” produce de algún golpe recibido. Compartieron “cinco o diez minutos”, y de la charla participaron también los mercedinos Casaretto y Chillida, y un psicólogo de apellido Arias. “Era un momento de mucha incertidumbre para todos. Por eso no podría decir que conservo un grato recuerdo, pero sí el honor de haber conocido a una persona talentosa que desgraciadamente tuvo que atravesar una tragedia familiar espantosa”.
Sobre la serie de Netflix, Benítez valoró que “la gente ahora tenga pleno conocimiento de quién era Oesterheld, todo lo que padeció y cuál fue su lucha”.
En cuanto a su experiencia personal durante la dictadura, el exdetenido repasó que su secuestro se produjo el 29 de noviembre de 1977 y “a partir de ahí viví una serie de situaciones muy dolorosas”. Lo preocupó haber dejado sola a su esposa María Elena. Compañeros del sindicato al que pertenecía y de la empresa para la que trabajaba peticionaron por él ante las autoridades militares. Incluso el obispo adjunto de la diócesis de Luján-Mercedes se involucró en el tema.
“Si bien la pasé muy mal, desde mi ciudad se armó una cadena de eslabones que permitieron que volviera a aparecer con vida. Lo mismo pasó con Chillida y Cssaretto”, remarcó Benítez en diálogo con Lucía Florella.

Claudio ‘Chiqui’ Tapia en el predio de Ezeiza.
“Lucas era un militante con muchas ganas y unas ideas muy innovadoras, superadoras diría”, contó Albini, y mencionó justamente el Paseo de la Juventud como una de las iniciativas de su plataforma electoral, que luego Ustarroz hizo realidad. “Incluso, Lucas proyectaba hacer ahí un anfiteatro”, amplió.
Por otra parte, el taxista reconoció que el flujo de pasajeros bajó considerablemente en el último tiempo, “pero no por culpa nuestra. Sacaron miles de planes sociales, dieron de baja la obra pública, la gente no tiene plata en los bolsillos. Los pibes, que antes salían los viernes y sábados, ahora lo hacen un solo día, y los llevan los padres”, lamentó.
Lucía Florella.
Mario Mango saluda a una vecina a través del ventanal del nuevo estudio de la radio.
‘Maneco’ Schifini, listo para salir a recorrer la ciudad.
El operador técnico, Matías Mansilla, encargado de que la magia de la radio suceda.
En la voz de Gabriela Florella, todas las novedades culturales que interesan a los mercedinos.