Según el último estudio* realizado por la consultora Analogías, la opinión pública está atenta, preocupada y expectante por la situación sanitaria. Hay una gran polarización social. Además, los datos muestran una leve caída de la imagen presidencial. Dónde queda ubicada el sector opositor frente a este escenario.
“Como no podía ser de otra manera, el crecimiento incesante de los contagios en todo el país movilizó el cuadro de opiniones emergente. Por primera vez, desde septiembre, la mayor preocupación en este momento se acumula en el campo sanitario, con predominio respecto a las todavía muy deterioradas problemáticas económicas” señaló Marina Acosta, directora de Comunicación de Analogías. En ese sentido, la percepción sobre el riesgo de contagio propio y del grupo familiar creció ligeramente (57%). Hay una creciente expectativa sobre el despliegue del plan de vacunación y un incremento sostenido de la confianza en las vacunas: en los tres meses que median con enero, esa confianza diferencial pasó de un valor neto negativo de 10 puntos, a presentar en este mes una brecha “de confianza” de 32 puntos.
Al respecto, Acosta destacó el logro del gobierno en reunir confianza en las vacunas de enero a esta parte ya que, indicó, “hay que recordar que en diciembre del año pasado hubo una campaña muy irresponsable y virulenta de una parte de la oposición radicalizada y de la prensa concentrada que atizaba discursos de la anticiencia. Eso caló en la opinión, pero el gobierno ha logrado revertir la desconfianza y hoy 6 de cada 10 argentinos confían en las vacunas”.
Acosta, también reparó en una opinión pública muy polarizada: en temas como “política sanitaria, plan de vacunación, expectativas económicas, presencialidad no presencialidad, hay una sociedad polarizada”, dijo la directora de Comunicación de la consultora. “Eso es un síntoma que hay que tener en cuenta. Esta polarización responde a la opinión política: aquellos que se sienten más cerca del gobierno acompañan las medidas y aquellos que están más alejados, las rechazan, no hay postura intermedia”, indicó.
LA IMAGEN PRESIDENCIAL Y EL LUGAR DE LA OPOSICIÓN
Se redujo muy levemente la valoración positiva de la política sanitaria del Estado Nacional que, como venimos observando desde octubre, presenta opiniones casi perfectamente divididas. Si bien se mantuvo respecto de marzo la percepción acerca del cumplimiento de las medidas de prevención por parte de la sociedad (30%), su nivel es muy bajo si se considera el tiempo de aprendizaje de manejo social del virus.
Para Acosta, “no nos tiene que llamar la atención que la imagen del presidente se haya deteriorado porque cuando las crisis se alargan en el tiempo los liderazgos políticos tienden necesariamente a desgastarse”.
La otra pregunta se ubica sobre los otros actores políticos: los opositores al gobierno. Para la opinión pública la oposición no está colaborando en la gestión, no está desarrollando un papel importante como cualquier oposición así como los grandes empresarios no están colaborando para superar la crisis (67%).
Para la investigadora, según los datos que manejan, también habrá que mantener el ojo sobre actos de desobediencia civil que rayan lo antidemocrático donde algunas minorías liberales dicen sentir socavados sus derechos fundamentales. “Esos discursos olvidan que que quien tiene que tomar las decisiones fue un presidente elegido por la voluntad popular. Son sentimientos y discursos que que se activaron co9n esos actos que tiene que ver con los discursos de la anti política olvidando que sin política no hay democracia”.
Para Acosta, con las elecciones legislativas como próximo campo de juego, por más que se insista en la no politización del plan de vacunación y otras políticas sanitarias, será un tema que no dejará de aparecer. Habrá que ver cómo se lo utiliza y con qué fin.



