Nació en La Plata, es hija de Maria de las Mercedes Uncal y Adolfo Bergerot. Ambos mercedinos. Su abuelo materno fue Juan Carlos Uncal Donelly, comisionado durante la década del 60. Hoy Manuela Bergerot Uncal es candidata a diputada en tercera posición por el partido de Más Madrid.
Manuela, tiene sangre bonaerense y madrileña, argentina y española. Si bien nació en territorio criollo, en 1978 ya estaba instalada en Madrid junto a sus padres como refugiados políticos. De esa amalgama, surgió una especialista en políticas de los derechos humanos, memoria y justicia, quien hoy da un paso más en su compromiso ideológico político.
Nacida en el Mater Dei de la capital bonaerense en 1976, pleno desarrollo de la dictadura militar, Manuela, que vivió en carne propia el exilio y el destierro, hoy se candidatea en la ciudad que la vió crecer y donde desarrolló su carrera política.
Un mes antes de su nacimiento, su padre Rodolfo había sido secuestrado y apresado por la dictadura. Laura Carlotto, militante de Montoneros e hija de Estela de Carlotto, presidenta de la asociación civil Abuelas de Plaza de Mayo, fue quien acompañó esa noche a su madre Mercedes a dar a luz para que, 44 años después, sea Manuela desde el otro lado del charco quien siga construyendo, desde la lucha política, una sociedad más justa.
Más Madrid es el partido que hoy lleva en su tercer escaño a Manuela como miembro de la Asamblea, algo equiparable a una legisladora porteña teniendo en cuenta las diferencias de estructura política de los países. “Es un partido que trabaja con tres ejes estratégicos: la justicia social en línea con partidos ecologista europeos y un partido feminista”, cuenta al aire de Comuniación y Vida. Manuela, recibida de Información y Documentación es especialista en políticas públicas de Memoria ancladas en el respeto a los Derechos Humanos. Trabajó fuertemente en el reconocimiento del pueblo madrileño asesinado durante la época franquista. “La democracia en Madrid, tras una dictadura de 40 años, es una democracia endeble en tanto que en España hay 20 mil hombres y mujeres en fosas comunes”, comenta Uncal.
En sus propuestas puede verse su propia lucha: derecho a la memoria del pueblo madrileño y políticas migratorias. Para la candidata, “Madrid tiene en la diversidad de su pueblo, la fortaleza”, algo que se está perdiendo “debido a la derecha que gobierna desde hace más de 20 años” y que “defienden un mundo plano donde las personas de otros orígenes no tienen cabida ni derechos y, además, se las criminaliza”. Manuela habla con soltura el porteño: “tengo 44, pero me siento una piba”, sentencia. Y se nota: en su perfil de redes sociales, puede vérsela radiante y feliz trabajando porque cada vez más personas conozcan sus partido y propuestas.
Manuela ha sabido hacer de esa mezcla, de esa amalgama de destierro y adopción, una causa. Lo demuestra su camino profesional, signado por desplegar políticas de memoria y que hoy busca materializar y ensanchar a través de intentar convertirse en una de las representantes del pueblo madrileño en las elecciones de mayo próximo.

