Un oyente acercó a los estudios de Radio Meridiano un retrato en blanco y negro de un vecino desconocido de Mercedes. La emisora inició la búsqueda de su identidad y terminó dando con un recrudecimiento de los robos en el cementerio local.
La imagen hallada, de forma ovalada, daba la impresión de haber sido sacada de alguna tumba. Federico Veiga la encontró tirada en la calle y la acercó a la radio. Una pareja respondió a la búsqueda en redes sociales aportando el nombre y apellido de la persona en cuestión: Tito Aguirre.
“Le estoy muy agradecido a quien la devolvió”, dijo Juan Jiménez, allegado al hombre fallecido, cuyo retrato fue sacado de una sepultura en tierra del Cementerio Municipal. Tal parece que hace un tiempo Jiménez se encargó de la reducción de los restos del matrimonio Aguirre, cuyas cenizas descansan ahora en la Parroquia San Luis. Le encargó el trámite una cochería, pero cuando reclamó la placa y las fotos que identificaban la tumba no pudo dar con ellas.
No le sorprendió, en realidad: “Hace casi un año, en la zona de los nichos de arriba, en el sector del 5.000, llegué un día y faltaban cinco lápidas de mármol pesadísimas, una de ellas, la de mis abuelos maternos”, denunció. “Salí de ahí y caminé hasta la sepultura en tierra de mi otro abuelo, detrás del panteón español, y faltaba un Cristo que había estado ahí desde 1967. El valor de eso es incalculable. Son muchísimos los robos que hay en el cementerio”, se lamentó.
Jiménez no hizo las denuncias formales por los hurtos, “para qué; pero es algo que todo el mundo sabe. Fijate que ya nadie pone una placa, son todas chapitas. También por eso hoy van todos al crematorio. Es impresionante la cantidad de robos”.
El vecino se quejó no sólo de las sustracciones sino también de los destrozos. “Donde están mis abuelos, lo que no pudieron llevarse lo dejaron roto ahí mismo. Hablar con los que están a cargo del cementerio es hablarle a la pared. Quien tendría que dar la cara te mira y no te responde nada”.
“Durante cincuenta años fui al cementerio dos veces al mes. En enero pasado falleció mi madre y dejé de ir por unas semanas. Cuando volví faltaban los mármoles y el Cristo, no lo podía creer. La verdad es que me vine muy amargado”, compartió Jiménez su angustia. Ya el 29 de diciembre de 2012, en horas del mediodía, lo habían asaltado, junto a su señora, dentro mismo del cementerio, en el sector viejo. Delicuentes armados los secuestraron y los largaron más tarde en Tomás Jofré.

LA RELACIÓN
Juan Jiménez había conocido a Aguirre, el hombre de la foto, y a su señora cuando vivían en 16 y 47, casa de por medio con la de sus abuelos. Los Aguirre se mudaron más tarde, hace unos cincuenta años, a la 28 entre 11 y 13, a una vivienda justo enfrente de la de Esther Gamio y Juan Jiménez. “Fueron como unos abuelos del corazón para mis hijos”, contó. Tal es así que le donaron su casa a la hija menor de los Jiménez, que ahora mismo está edificando en ese terreno.
Después de 22 años de fallecida la mujer, Juan Jiménez se encargó de retirar los restos del matrimonio Aguirre para llevar las cenizas a la Parroquia San Luis. Recién ahora pudo reencontrarse con el retrato de Tito, gracias a la intercesión de Meridiano.